Declaración del Partido Vanguardia Popular: Ante la elección del 3 de abril el buen camino es abstenerse

Ninguno de esos candidatos merece nuestro voto. Ellos son neoliberalismo y explotación, nosotros somos pueblo.

Se acerca el domingo 3 de abril que será, con toda seguridad, el peor día del año. Quiso la mala suerte y la voluntad minoritaria de los electores que ese día hubiera que escoger a quién será el próximo Presidente de esta deteriorada nación. Formalmente no hay otro camino, son dos y uno será el ganador, cualquiera sea el número de votantes que lo favorezcan. Si solo votaran 3 el que logre dos será el próximo presidente. No cabe duda, será el peor día del año. Podría ser también el más detestable en los años venideros.

¿Qué hacer?

Con esos candidatos lo más lógico es no acudir a las urnas, es decir, no votar.

Sin exageración; lo decente es no acercarse a los centros de votación.

Las opciones –Figueres Olsen o Chaves– son moral e intelectualmente tan endebles que de ellas no se puede esperar nada bueno ni para la patria o ni para el pueblo.

Nada para la patria, porque ambos son fanáticos del neoliberalismo y ese modelo de organización social y económica ha sido impuesto para empobrecer más a los ya pobres y, con la misma e idéntica lógica, enriquecer a los ya enriquecidos. Comparten ambos el mismo rumbo: agudizar los problemas de los que ya sufren, a los trabajadores asalariados, a los campesinos pobres y medios, los pescadores, a los emprendedores (56.000 microempresas cerraron sólo en 2018) y aquellos que no tienen un empleo fijo. Agrietar la sociedad es la esencia del pensamiento compartido por Figueres y Chaves. Las grietas se ensanchan y se ensancharán más, hasta que la lucha organizada de los pobres decida cerrarlas. La contienda no se dará en las urnas electorales, se decidirá en la resistencia popular y en la protesta valiente.

No olvidemos que vivimos en una de las sociedades más desiguales de América Latina y del mundo.

Así que no vale la pena gastar la suela de los zapatos, ni pagar el bus con tarifas aumentadas y, por supuesto, tampoco sufrir con los desbocados precios de los combustibles. Razón de más para abstenerse.

No vale gastar ni perder el tiempo escogiendo al verdugo de turno. Mejor no comprometerse en abril para tener que protestar durante cuatro años. Protestar será indispensable, pero será mejor hacerlo sin compromiso.

El voto nulo implica un compromiso mínimo, pero compromiso al fin. Para lo que viene es mejor tener las manos limpias y el ánimo para luchar sin ningún compromiso.

El buen camino es la abstención.

En febrero, más del 40 por ciento de los electores se abstuvo y fue una silenciosa victoria de los costarricenses, hartos de los desmanes oficiales, de la Asamblea Legislativa convertida en amanuense del Fondo Monetario Internacional y de un Gobierno a la derecha de la derecha y por lo mismo, sin orden y sin concierto.

En nuestra historia hubo gobiernos regulares, malos y pésimos; con Luis Alberto Monge se inauguraron los pésimos y con Carlos Alvarado se puso la corona final de los peores. Este señor se montó en la limosina del FMI para atropellar a los humildes.  Se llevó en banda al pueblo entero, a los obreros, los empleados, los campesinos pobres y medios, a los pescadores, a los trabajadores informales, a los desocupados, a los hambrientos y no salieron ilesos ni los emprendedores.

Si aquello fue malo, estamos seguros de que lo que viene será peor.

Una pregunta: ¿por qué este pueblo ha tenido que soportar gobiernos inútiles, sin iniciativa y sin talento? ¿Por qué gobiernos sin sentido de patria y sin sensibilidad para entender las angustias de los más pobres? Es que estos señores burgueses ignoran que aquí nació, luchó y murió fusilado por los infames de entonces, Juan Rafael Mora Porras.

Gobiernos sin raíces, dedicados a falsificar la historia para que el pueblo no haga suyas las lecciones de patriotismo que dieron los que derrotaron a los filibusteros yanquis.

El servilismo ante el extranjero explotador es también una modalidad de traición a la patria.

Los ticos nos enteramos de que Carlos Alvarado había nombrado como Ministro de Hacienda a un señor que había sido despedido por el Banco Mundial por haber incurrido en una falta gravísima, acoso sexual contra sus subalternas. Esto ocurrió en un país lejano, Indonesia y aquí le dieron abrigo

Inexplicable la conducta del nombrado y también la del Presidente que lo nombró.

¿De dónde salió la candidatura del señor Rodrigo Chaves? Fluía dinero para la campaña, con incumplimiento total de las normas del Código Electoral. El TSE ni chistó. Luego se supo que un grupo de millonarios lo fueron armando con la técnica con se arma un robot. Eso indica que será dominado por el gran capital criollo y extranjero.

Unas señoras le cantaron las verdades a José María Figueres, de viva voz en el Mercado Central. Con lo dicho por ellas basta y sobra para no darle un voto.

Recuerden, Chaves tiene una punta y Figueres Olsen la otra, entre los dos manejan la soga que usaran para ahogar o ahorcar a los humildes. Como dicen los campesinos: son zorros del mismo piñal.

No es la hora de las historias largas. Es la hora de tomar decisiones firmes y mostrar al mundo que este pueblo mantiene vivos los valores de la vieja sociedad campesina, aquella donde para cerrar un negocio bastaba la entrega de “un pelo del bigote”.

Es necesario reconstruir la Costa Rica honesta contra los corruptos y los sinvergüenzas.

Honremos la memoria de los héroes de Santa Rosa, Rivas y San Juan.

 ¡Que sea Juan Rafael Mora Porras nuestro guía y maestro!

Dignidad es no votar por ninguno de estos candidatos. Ni Figueres, ni Chaves.

Hacer patria es abstenerse. Defender al pueblo es abstenerse.

Vendrán épocas muy duras para el pueblo trabajador.

¡Sin compromisos lucharemos con más vigor y más inteligencia!

¡Manos limpias y ningún compromiso! ¡Abstenerse es el buen camino!

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