A 73 Años del crimen: Reseña de los hechos acaecidos en el Codo del diablo

Han pasado 73 años de este horroroso e impune crimen.  En la historia política, 73 años deben asumirse como un largo ciclo, sin embargo, la muerte de los Mártires del Codo del Diablo nos resulta un acontecimiento vigente, porque la violencia estatal no ha dejado de ejercerse.

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En diciembre de 1948, durante el período que se conoce como la “contrarrevolución”, se decidió que un grupo de prisioneros que se encontraban en la cárcel de Puerto Limón debían ser trasladados a San José. Entre ellos estaban: Federico Picado Saénz, Tobías Vaglio Sardí, Lucio Ibarra Aburto, Octavio Saénz Soto, Narciso Sotomayor Ramírez, Álvaro Aguilar Umaña (republicano, fue confundido con otro vanguardista de igual nombre). El viaje a San José se hizo en el Motocar 156 de la Northern Railway Company, y salió de Puerto Limón a las 7.30 p.m. del 19 de diciembre de 1948, con los prisioneros.

Han pasado 73 años de este horroroso e impune crimen.  En la historia política, 73 años deben asumirse como un largo ciclo, sin embargo, la muerte de los Mártires del Codo del Diablo nos resulta un acontecimiento vigente, porque la violencia estatal no ha dejado de ejercerse. Hoy el estado fallido de la social democracia, la democracia cristiana y sus lacayos, nos arrebatan las grandes conquistas sociales y ejercitan su nauseabundo poder, mediante la criminalización, judicialización y penalización de la protesta social.

La Guerra Civil del 48, ha sido escrita por los vencedores, por los hijos de los partidos burgueses, por eso han invisibilizado el papel histórico del Partido Comunista de Costa Rica, el papel decisivo del Partido Vanguardia Popular, en la construcción de las bases de la sociedad contemporánea de nuestro país. Por eso, un crimen de la envergadura del suceso en Siquirres, en el Codo del Diablo, se prendió históricamente en la conciencia del pueblo, en la memoria colectiva; aunque el discurso oficial haya querido negar ese hecho. 

Hoy a 73 años, conmemoramos. Recordemos los hechos, los acontecimientos. De cómo se da una cadena de factores que llevaron a este atroz asesinato.

Todos estaban presos bajo cargos falsos y fueron sacados de la cárcel de Limón, con el propósito alevoso, premeditado, brutalmente planificado y ordenado por las autoridades superiores de la Segunda República, para que fueran asesinados.

El ocultamiento de este horroroso hecho de sangre, se quiso esconder en la historia oficial. Todos ellos fueron asesinados sin ninguna posibilidad de defensa, estaban esposados, no les era posible defenderse.

El 19 de diciembre de 1948, pretextando y construyendo una gran mentira, fueron acribillados, asesinados, los camaradas:  Federico Picado Sáenz, electo diputado por la Provincia de Limón, Tobías Vaglio Sardí, Lucio Ibarra Aburto, Octavio Sáenz Soto, estos cuatro, dirigentes del Partido Vanguardia Popular, además, Narciso Sotomayor Ramírez y Álvaro Aguilar Umaña. 

En este hecho de falsificaciones creado por el gobierno de facto, estamos obligados, en la memoria de los Mártires del Codo del Diablo, a evocarlos con el mismo respeto, la misma emoción y, aún más, con un alto compromiso moral y revolucionario, para enfrentar la actual embestida neoliberal con claras orientaciones a direccionar nuestro curso histórico hacia un Estado fascista. Un gobierno sin moral que, además, bajo la argucia de la pandemia del COVID-19, ha llevado al país a un empobrecimiento acelerado, a la tercerización del trabajo sin precedentes y a un índice de desempleo, de indicadores inimaginables.

Hoy, las actuales autoridades gubernamentales, no les tiembla el pulso para ningunear y hambrear a las clases populares, mediante las brutales medidas económicas y políticas, orquestadas desde la casa mayor del norte y en la posición sumisa de un presidente sin identidad nacional.

Por eso, cada militante caído, cada compañera sacrificada, los héroes anónimos de nuestra Patria que han luchado por un mundo mejor, nos inspiran, para seguir construyendo la utopía y no claudicar en nuestros intereses de clase. 

Los seis compañeros asesinados en el Codo del Diablo lucharon por un mundo mejor, con justicia social como fundamento para dar a este país las bases sólidas para una paz profunda y duradera. Su historia seguirá siendo parte de ese acicate que aceita la rueda de la historia contra el imperialismo yanqui y las transnacionales.

Como militantes del Partido Vanguardia Popular-Partido Comunista de Costa Rica, como parte de un gran proyecto unitario de carácter político electoral encabezado por el Partido Pueblo Unido, sentimos como nuestro el destino revolucionario de los compañeros asesinados en el  Codo del Diablo, ellos forman parte de lo más honesto de la clase obrera de Costa Rica y de su pueblo.

No nos es permitido olvidar, siempre es urgente seguir construyendo tejido social, memoria de clase.

El PARTIDO VANGUARDIA POPULAR, como PARTIDO REVOLUCIONARIO, como parte de este gran colectivo social y, a la vez, como sujeto histórico de las transformaciones sociales y políticas más profundas y radicales de nuestra historia, debe en este momento, en honor a los compañeros caídos, apostar a favor de una radical y gran alianza popular; sin la unidad popular, nos será imposible romper las cadenas que nos sujetan. 

Queremos con todo el movimiento sindical, barrial, comunal, campesino, obrero, estudiantil. Con los grandes colectivos de la diversidad, las mujeres y las minorías sociales, con el aporte de nuestros pueblos ancestrales, ser capaces de ofrecer al país un verdadero salto de calidad y también sobreponernos, con todos nuestros modestos recursos y los de nuestras clases populares, el movimiento social y las organizaciones populares a enfrentar la actual crisis coyuntural que vive el país y construir nuestra propia respuesta. Y permítasenos compañeras y compañeros decir con todos(as) que esa alternativa es PUEBLO UNIDO.

Debemos, como fue el espíritu de los mártires del Codo del Diablo, de ser capaces de conducir y rearticular a todas las fuerzas progresistas, democráticas y revolucionarias, hacia un verdadero proyecto de emancipación nacional y de afirmación de nuestra tercera independencia. Sin hegemonismos, sin agendas preestablecidas, pero enrutados hacia una transformación profunda del Estado costarricense. La bandera de lucha es contra la corrupción, la elusión y la evasión. Ser capaces, como dijo Antidio Cabal, citando a nuestro héroe nacional JUANITO MORA, de crear una economía costarriqueñizada pro pópulo, desladronizar a escala nacional los beneficios enormes, las ganancias enormes.

Finalmente, camaradas. La historia, como partera de la verdad, se ha encargado de demostrar la gran patraña de la prensa y el acto cobarde perpetrado por orden de los miembros de la Junta Fundadora de la Segunda República, pues, desde sus cómodos burós, fueron ellos los que idearon asesinar a mansalva a los mártires que les rendimos este reconocimiento. Esposados, en estado de indefensión, dispararon sus ametralladoras y armas contra los mártires del Codo del Diablo.

Expresamos nuestra más firme convicción de que en esta conmemoración, en este acto de recuerdo, la llama viva de la unidad inicia su camino. Esperamos, por eso, que todos sumemos a nuestra memoria de clase, la voluntad política de cada una y unos de nosotros, en conjunción con el ideario de Juanito Mora y los postulados que soñaron los seis compañeros asesinados.

Rememorar es recordar y se recuerda el hecho al cual el acontecimiento alude, HOY RENDIMOS TESTIMONIO DE SOLIDARIDAD A LOS MÁRTIRES DEL CODO DEL DIABLO.

¡Viva la lucha de los pueblos!

¡Viva la unidad popular!

¡Vivan los mártires del Codo del Diablo!

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