Fuera Blinken: Felicito desde el fondo de mi corazón a los compañeros que hicieron oir su voz por la Patria contra el imperialismo yanqui

Fue una voz solidaria con todos pueblos en lucha, una lección de patriotismo.

Humberto Vargas Carbonell

Unos compañeros del Partido Vanguardia Popular y de la Juventud Vanguardista, se reunieron en la base del monumento que honra la memoria de nuestro LIBERTADOR, Juan Rafael Mora Porras, para repudiar la presencia en Costa Rica de Anthony Blinken, Secretario de Estado del Gobierno de los Estados Unidos.

Razones, no tanto de salud, sino de los muchos años que carga mi cuerpo envejecido, me impidieron estar con ellos. Sentí una gran pena, que no me pasa, porque no pude estar ahí. Los ví por la televisión y su presencia, los gritos de sus formidables consignas, engrosaron las fuentes de mi esperanza y de mi convicción de que esas voces, más temprano que tarde, serán el rico abono que hará crecer el jardín de una vida digna y mejor para el nuestro y para todos los pueblos de la tierra.

Esos compañeros no claman en un desierto, claman para que la conciencia de los explotados despierte y, despiertos, puedan convertirse en constructores de un mundo de paz y de justicia para todos los pueblos.

Una voz unida a muchas voces será la única fuerza capaz de derribar las murallas de mentiras y falsedades que resguardan el siniestro mundo del imperialismo y de sus lugartenientes y sirvientes.

Gracias a todos ellos, mis compañeros, porque me dieron una fuerte dosis de esperanza, que es el mejor alimento de la vida, sobre todo para aquellos a los que ya nos pesan los muchos años vividos.

Ustedes, compañeros, fueron capaces de desnudar el alma corrompida del gestor de la violencia y de la muerte, el jefe de la diplomacia del imperialismo agresor y salvaje.

Pasarán los años y no se olvidará que ustedes hicieron todo lo necesario para decir la verdad; el que dice la verdad una vez nunca mentirá. Y si miente, recibirá doble castigo, uno por la mentira y otro por la traición.

Los que escogieron el sitial de Juan Rafael Mora para denunciar al imperio criminal y agresor, rindieron homenaje a los combatientes, héroes y mártires de la lucha contra el filibustero invasor.

Este sitial debe ser el corazón histórico de los ticos luchadores por la libertad, por la soberanía nacional y por la justicia social.

Queridos compañeros quiero contarles una breve historia.

El 18 de marzo 1963 llegó a nuestro país el Presidente de los Estados Unidos. Su misión principal era organizar un frente centroamericano contra la naciente Revolución Cubana.  

Los presidentes centroamericanos de entonces daban la impresión de ser unos perrillos falderos haciéndole carantoñas al amo, dispuestos a cualquier desvergüenza por un pedacillo de carne, aunque fuese maloliente.

Todavía circula una fotografía del intenso abrazo con que se unieron, pecho con pecho, Kennedy y el maldito Somoza.

¡Qué asco!

Los yanquis no ceden, son persistentes en su maldad. Entonces querían ahogar a Cuba y no lo lograron, por supuesto que no lograron. Ahora quieren resucitar al Asesino de Sandino, no importa su nombre, podría llamarse Chamorro. El nombre no importa a los yanquis, puede ser cualquiera, la condición indispensable es que sea capaz de traicionar a su propio pueblo.

Lo quería contarles es que Kennedy—el de la fracasada Alianza para el Progreso—salió de Costa Rica el 20 de marzo. Para ese día precisamente en el mismo lugar, en el sitial de Juan Rafael Mora Porras, organizamos una protesta. La organización fue difícil porque era clandestina. Era necesario que dos compañeros: Bernardo Zúñiga Aguilar (fallecido) y Rossmery Cordero Poveda debían llegar con un arreglo floral y esas flores serían la señal de la concentración. Así se hizo.

Mientras yo decía unas palabras, aparecieron los matones del Movimiento Costa Rica Libre, la organización anticomunista del momento.

Insultaban y amenazaban. En medio de aquella tensión el compañero Max Pastor, ya fallecido, me preguntó: ¿Humberto les doy?

Le dije: Deles. Y se armó la bronca. Nos fue muy bien y seguimos luchando.

Ese día Kennedy se fue, pero dejó una estela brutal, el bloqueo a la Isla de la Libertad, nuestra amada Cuba.

También quiero recordar que al parque de San Pedro de Montes de Oca se le puso el nombre de Kennedy.

Este nombre es una vergüenza histórica. La muerte trágica de Kennedy no lo reivindica. Fue un imperialista más, brutal como todos y nada más.

Un grupo de patriotas, subrepticiamente y por la madrugada, le cambio el nombre al parque Kennedy. Colocaron una placa con el nombre de Viviana Gallardo, quien fue cruelmente asesinada mientras estaba en una celda de la penitenciaría, por el llamado Cabo Bolaños, quien confesó que lo hizo para cumplir órdenes superiores.

Ese horrible crimen se ejecutó el 1 de julio de 1981. En esa misma fecha, pero en el año 2017 se colocó la placa con su nombre, así se ha de llamar en el futuro.

 Viviana Gallardo es una heroína revolucionaria.

Ese parque y muchos más llevarán su nombre para la mejor educación de los patriotas.

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