Lenin: La Revolución proletaria y el renegado Kautsky (1)

(Primera parte)

El folleto de Kautsky «La dictadura del proletariado», aparecido hace poco en Viena (Wien, 1918, Ignaz Brand, 63 págs.), constituye un ejemplo evidentísimo de la más completa y vergonzosa bancarrota de la II Internacional, de esa bancarrota que hace tiempo está en los labios de todos los socialistas honrados de todas las naciones. El problema de la revolución proletaria se pone ahora prácticamente al orden del día en bastantes países. De ahí que sea imprescindible analizar los sofismas de Kautsky, propios de un renegado, y ver cómo éste abjura por completo del marxismo.

Pero, ante todo, hay que subrayar que quien escribe estas líneas ha tenido que indicar muchas veces, desde el mismo principio de la guerra, que Kautsky había roto con el marxismo. A ello estuvo consagrada una serie de artículos, publicados de 1914 a 1916 en Sotsial-Demokrat y Kommunist, que aparecían en el extranjero. Estos artículos han sido reunidos y publicados por el Soviet de Petrogrado así: G. Zinóviev y N. Lenin. Contra la corriente, Petrogrado, 1918 (550 págs.). En un folleto publicado en Ginebra en 1915, y traducido también entonces al alemán y al francés, decía yo del «kautskismo»: Kautsky, la más destacada autoridad de la II Internacional, es el ejemplo más típico y vivo de cómo el reconocimiento verbal del marxismo ha llevado en la práctica a su transformación en `struvismo’ o ‘brentanismo’ (es decir, en una doctrina burguesa liberal que reconoce la lucha de clase no revolucionaria del proletariado, expresada claramente por el autor ruso Struve y el economista alemán Brentano). Plejánov nos da otro ejemplo de ello. Se despoja al marxismo, mediante sofismas evidentes, de su espíritu vivo y revolucionario, se admite del marxismo todo menos los medios revolucionarios de lucha y la prédica y preparación de los mismos, la educación de las masas en este sentido.

Kautsky «concilia», faltando a todo principio, la idea fundamental del social-chovinismo, el reconocimiento de la defensa de la patria en la guerra actual, con una concesión diplomática y aparente a los izquierdistas, absteniéndose en la votación de los créditos de guerra, mostrando verbalmente su oposición, etc. Kautsky, que en 1909 escribió todo un libro acerca de la proximidad de una época de revoluciones y sobre la ligazón entre la guerra y la revolución; Kautsky, que en 1912 firmó el Manifiesto de Basilea pidiendo que se aprovechase la futura guerra en interés de la revolución, ahora no cesa de justificar y ensalzar en todas formas el social chovinismo y, del mismo modo que Plejánov, se une a la burguesía para burlarse de todo pensamiento acerca de la revolución, de todo paso hacia una lucha revolucionaria directa. «La clase obrera no puede desempeñar su papel revolucionario en el mundo de no llevar una guerra implacable contra esa apostasía, contra esa falta de principios, contra esa actitud servil ante el oportunismo, contra ese envilecimiento teórico sin igual del marxismo. El kautskismo no es fortuito, sino un producto social de las contradicciones de la II Internacional, de la combinación de la fidelidad verbal al marxismo con la subordinación, de hecho, al oportunismo» (G. Zinóviev y N. Lenin. El socialismo y la guerra, Ginebra, 1915, págs. 13-14).

Prosigamos. En el libro «El imperialismo, etapa contemporánea del capitalismo», escrito en 1916 (apareció en Petrogrado en 1917), analicé detenidamente la falsedad teórica de todos los razonamientos de Kautsky sobre el imperialismo. Aduje allí la definición que da Kautsky del imperialismo: «El imperialismo es un producto del capitalismo industrial altamente desarrollado. Consiste en la tendencia de toda nación capitalista industrial a anexionarse o someter regiones agrarias (subrayado es de Kautsky) más extensas cada vez, cualquiera que sea el origen étnico de sus habitantes». Hice ver que esta definición es falsa por completo, que está «adaptada» para encubrir las más hondas contradicciones del imperialismo y, luego, para conseguir la conciliación con el oportunismo.

Presenté mi definición del imperialismo: «El imperialismo es el capitalismo en la fase de desarrollo en que ha tomado cuerpo la dominación de los monopolios y del capital financiero, ha adquirido señalada importancia la ex-portación de capitales, ha empezado el reparto del mundo por los trusts internacionales y ha terminado el reparto de toda la Tierra entre los países capitalistas más importantes». Demostré que la crítica que Kautsky hace del imperialismo es incluso inferior a la crítica burguesa y pequeñoburguesa. Finalmente, en agosto y septiembre de 1917, es decir, antes de la revolución proletaria de Rusia (25 de octubre, o sea, 7 de noviembre de 1917), escribí «El Estado y la revolución».

«La doctrina marxista del Estado y las tareas del proletariado en la revolución», folleto aparecido en Petrogrado a principios de 1918. En el capítulo VI de esa obra, que lleva por título «El envilecimiento del marxismo por los oportunistas», presento una atención especial a Kautsky, demostrando que ha deformado por completo la doctrina de Marx, tratando de adaptarla al oportunismo, que eso «es ya renunciar de hecho a la revolución, reconociéndola de palabra».

En el fondo, el error teórico fundamental de Kautsky en su folleto sobre la dictadura del proletariado consiste precisamente en esas deformaciones oportunistas de la doctrina de Marx sobre el Estado que he expuesto con detenimiento en mi folleto «El Estado y la revolución». Estas observaciones preliminares son necesarias porque prueban que acusé en público a Kautsky de ser un renegado mucho antes de que los bolcheviques tomaran el poder y de que eso les valiera el ser censurados por Kautsky.

 

V. I. Lenin

 

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Siguiente parte:
«Cómo ha hecho Kautsky de Marx un adocenado liberal»

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