Revolución Rusa: Breves impresiones discursivas

Trino Barrantes Araya

Hablar de la Revolución Rusa, es hablar de primer Estado Socialista, es hablar de justicia, hermandad e igualdad. Gritar a todo pulmón que este hecho histórico ha sido y sigue siendo la aspiración más bella a la que puede apostar toda la humanidad; el capitalismo por el contrario ha dibujado permanentemente sus grandes defectos respecto a la atención de las grandes mayorías y a las inequidades entre las clases sociales.

La reforma de las fronteras en un país como Rusia, enriqueció el intercambio cultural y la afirmación de las identidades nacionales.

El hecho histórico de la Revolución Rusa, los acontecimientos de octubre constituyeron un paso gigante hacia una nueva etapa de la humanidad. Como lo señalara Lenin en su momento: Estamos haciendo realidad en estas tierras, las tierras de la Unión Soviética, el gran sueño de la humanidad.

Hablar de la Revolución Rusa es tener en el prontuario de la vida a la nueva potencia soviética. Cientos de fábricas, salida al cosmos, revolución científico tecnológica. Descubrimiento del intelecto de miles y miles de hijos del pueblo en las diferentes ramas del saber, de la cultura y el deporte. Pero además, estos talentos tuvieron como elemento esencial, la socialización de su conocimiento. Por eso el siglo XX se vio sacudido por un gran ascenso en las obras literarias, las matemáticas, el teatro, el cine, la poesía; en fin, en todos los campos del saber humano.

El destino cultural, científico, artístico, matemático de manera socializada, debe entenderse como uno de los grandes aportes a la humanidad, gracias a la gran Revolución Socialista de Octubre.

Romper las estructuras de explotación del hombre por el hombre, derribar las murallas del analfabetismo, industrializar y socializar la tierra. Colectivizar el transporte, forman ese gran tejido humano que fue posible gracias al socialismo.

Con justicia, deberíamos señalar que, el triunfo del socialismo, es el triunfo del conocimiento humano, para dar un salto hacia un estado superior de la humanidad. El socialismo como conciencia pura, como camino a la plena liberación.

La historiografía no podrá negar, por el contrario está en la obligación de justificar las conquistas básicas alcanzadas por el socialismo.

La revolución tiene como eje central un cambio  profundo, el cambio del sueño de la realidad, la renovación teórico/práctica desde la perspectiva socialista, adecuando el modelo a cada experiencia concreta de cada país sin perder de vista el papel histórico que le está asignado al Partido.

Todo proceso de emancipación conduce a la paz. El fortalecimiento de la revolución proletaria a nivel mundial, sigue siendo una condición necesaria para un mundo mejor.

La amenaza imperialista, la reducción violenta de las clases medias, el asalto violento a los recursos esenciales como el agua, la centralización y concentración de riquezas en minorías multimillonarias, la desintegración violenta del mundo, debe llevarnos a pensar en fortalecer el socialismo a nivel mundial. El capitalismo en sus actuales momentos es letal para la humanidad, situación que debe llevarnos a pensar en la urgente necesidad de fortalecer el socialismo a nivel mundial, como el eslabón necesario para un mundo mejor.

La frase de ayer, adquiere plena vigencia: Socialismo o barbarie. Estamos en la ruta obligada de hacer crecer, a partir de nuestras experiencias particulares, una izquierda renovada, con las suficientes capacidades y claridad para conducir el proceso de transformación mundial hacia la construcción del socialismo mundial.

El ascenso en los presupuestos de la producción de armas, la represión y criminalización de la protesta social, los efectos del cambio climático, el fortalecimiento del modelo fascista y el terrorismo de estado, debemos enfrentarlos con propuestas novedosas. Para  los comunistas de todo el mundo la lucha por la paz, la democracia participativa, la afirmación a favor de las minorías y las poblaciones originarias, la defensa por la autodeterminación y la justa lucha por sociedades cada vez más inclusivas, democráticas y socialistas, debe estar en nuestras agendas políticas partidarias.

La izquierda debe asumirse en la lógica de las nuevas demandas de las mayorías populares, pero debe mantener vivo el internacionalismo proletario. El mundo es global, nuestra revolución debe ser también mundial. El enemigo principal sigue siendo el imperialismo, y bajo ese modelo no le es posible a la humanidad construir ningún sueño.

 

Leningrado-Moscú: 2-8 noviembre 2017

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