A propósito de unas declaraciones de Gutiérrez Cordero publicadas en el “Diario Extra”

No tenemos ningún interés en polemizar con Gutiérrez Cordero.

Ha dicho cuánto ha querido en las páginas del periódico Extra, pero absolutamente nada que responda a la verdad.

Han sido declaraciones bajo los efectos de la violenta emoción que le produjo no haber logrado convertirse en un “dictador” en el Partido Pueblo Unido. Lo intentó pero dichosamente fracasó. Pueblo Unido es esencialmente un Partido Político constituido por personas decentes y, precisamente, por decentes de extraordinaria solidez en sus convicciones políticas y morales.

Intentó mandar sin escuchar a sus compañeros del Partido Pueblo Unido. Le pasó lo mismo que a menudo deben sufrir los sordos éticos. La sordera ética consiste en escucharse a sí mismo e ignorar a los demás. Y esta conducta, en las organizaciones auténticamente populares, dichosamente, no tiene cabida.

No tenemos ningún interés en discutir con Gutiérrez.

Contribuimos a la redacción del documento en que Pueblo Unido aclara y explica la sinrazón de lo dicho por Gutiérrez Cordero y lo apoyamos en todo sus términos.

Ahora nos limitamos a subrayar dos cuestiones sobre las cuales se nos ha preguntado.

Primera.

En Pueblo Unido no hay ningún poder paralelo, porque si fuera paralelo no tendría ninguna relación con las organizaciones que conforman. En el Partido Pueblo Unido, sus componentes, el Grupo Político Semilla, el Grupo Bolivariano Yamileth López, el Partido Vanguardia Popular y, los integrantes que no pertenecen a ninguna de ellas, actuamos con iguales derechos y sujetos a las mismas obligaciones. Este es un hecho demostrado. Cada uno  aporta conforme a sus posibilidades, pero todos con absoluta igualdad de derechos.

En su dirección están representados todos los grupos integrantes y también otros compañeros que no han pertenecido a las organizaciones citadas.

Segunda.

El señor Gutiérrez Cordero no ha sido militante del Partido Vanguardia Popular, al menos desde 1984 a este día. Antes de ese año actuó como guardaespaldas de Manuel Mora Valverde y perteneció a otras organizaciones políticas.

Contribuyó a la formación del Partido Pueblo Unido a escala cantonal en Puntarenas y luego fue nombrado presidente del mismo a escala nacional.

Su comportamiento fue irregular, tanto en la conducción del partido como en el manejo desordenado  de las finanzas de Pueblo Unido.

Tan irregular que tácitamente renunció a su puesto de Presidente y, consecuentemente, también a sus obligaciones.

Tercera.

Repudiamos el uso de los recursos del  anticomunismo profesional como arma de acción política.

Esa es la esencia de las declaraciones publicadas en el “Diario Extra” por Gutiérrez Cordero.

 Obviamente nadie tiene la obligación de ser comunista, pero ninguna persona decente puede seguir los pasos de los anticomunistas rentados, porque esa conducta es la puerta del fascismo, es decir, del terrorismo político.

Lo grave es que algunas personas, como los hace Gutiérrez Cordero, se pongan un disfraz  progresista para encubrir propósitos abiertamente antipopulares.

En este momento Gutiérrez es un enemigo del Partido Pueblo Unido, esto se llama traición.

Partido Vanguardia Popular

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