El PVP condena enérgicamente el acuerdo legislativo que declara a José Figueres Ferrer «héroe» de la paz

Llamamos a la lucha contra semejante despropósito histórico.

Por: Humberto Vargas Carbonell y Martín Rodríguez Espinoza

La historia de Costa Rica ha sido robada por los grupos dominantes, especialmente por el Partido Liberación Nacional que desde que ascendió al poder, después de la Guerra Civil de 1948, se empeñó en falsificar la realidad y erigirse en construcción de una sociedad que ha producido las más brutales injusticias sociales.

Los sufrientes de esa situación tienen un tatuaje de injusticia, de dolor y desigualdad social que no tiene nada en común con el tipo de sociedad que buscamos construir los costarricenses.

Sin justicia no hay paz.

Saben los costarricenses que unos días, después de la mal llamada “abolición del ejército” fueron fusilados, en el Codo del Diablo seis presos políticos por orden de la Junta de Gobierno Fundadora de la Segunda República, presidida por José Figueres Ferrer.

Los asesinos nunca cumplieron pena de cárcel, fueron sacados del país por orden de los mismos señores dirigentes de esa Junta.

Esa misma Junta despidió sin responsabilidad patronal a muchos trabajadores del sector público simplemente por haber servido a lo que ellos llamaron “el régimen de los ocho años”.

Se establecieron Tribunales Especiales con el fin exclusivo de juzgar a personas individualizadas por sus opiniones políticas.

Al Dr. Calderón Guardia se le calificó legalmente “como traidor a la patria” y, luego de ser exiliada por Figueres, se impidió que María Isabel Carvajal, Carmen Lyra, gravemente enferma pudiera cumplir su anhelo de morir en su país, al que tanto amaba.

El Partido Vanguardia Popular fue ilegalizado y perseguido. Sus militantes perseguidos, encarcelados y asesinados.

Federico Picado Sáenz, que fue electo diputado en 1948, fue uno de los vilmente asesinados en el Codo del Diablo.

Durante muchos años, muchas obras científicas, políticas, literarias fueron prohibidas y decomisadas. Conseguirlas y leerlas era parte de la acción clandestina.

Se prohibió la circulación del Semanario TRABAJO y poco después fue violentamente atacado el periódico ADELANTE, cerrada su imprenta, así como decomisada su radioemisora Ecos del 56.

En 1984, durante la huelga bananera fueron asesinados por la policía dos trabajadores, Alfonso Guzmán y Luis Rosales. Son muchos los muertos, heridos y encarcelados en las luchas sindicales por derechos humanos. La Junta que presidía José Figueres ilegalizó a la Confederación de Trabajadores de Costa Rica (CTCR) e ilegalizó a los sindicatos independientes.

En el decreto 105 de la Junta se sumó a Costa Rica a la política de Guerra Fría, que al igual que hoy con el «Cártel de Lima» es utilizado como peón para asusar la guerra y la muerte en países hermanos.

Llamamos a la lucha contra este despropósito legislativo.

Con la historia del pueblo no se juega.

Es la hora que se conozca plenamente que José Figueres no encabezó ninguna revolución, simplemente dio un golpe de Estado contra un gobierno legítimo y contra todos los diputados elegidos en 1948. Las elecciones presidenciales no fueron anuladas, fueron invalidadas por el Tribunal Electoral y por el Congreso.

Es la hora de la verdad histórica contra la injustica y la impunidad.

«Las fosas del 48 están dispersas en los lugares donde fueron ultimados, muchos heridos fueron rematados, según los mismos vencedores en sinceros relatos de combatientes del Archivo Nacional, y testimonios publicados.» (Barahona. Documentos de 1948. Editorial Costa Rica).

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