En el Codo del diablo asesinaron a seis héroes de la lucha social

El 1º de diciembre dicen que abolieron el ejército, pero 18 días después se cometió, por los mismos, el más brutal crimen político de nuestra historia.

Por: Humberto Vargas Carbonell
Secretario General PVP

Cada vez que se menciona, casi siempre sin el rigor histórico imprescindible y más claramente con propósitos publicitarios, la cuestión de la abolición del ejército, se me viene más al corazón que a la memoria, el más brutal crimen político de la historia nacional.

Según el formulario histórico el 1 de diciembre de cada año debe celebrarse el “día de la abolición del ejército”, pero los comunistas y los demócratas auténticos recordamos que unos pocos días después de los mazazos en el Cuartel Bellavista, en nuestro mismo territorio, los mismo que aplaudían entonces luego asesinarían a 6 luchadores por la justicia social.

En San José los celebrantes escucharon el ruido de los martillazos contra una pared insensible; en el Codo del Diablo se escuchó el tableteo de la metralla criminal.

En un caso se establece un “día feriado de no pago” y del otro el infinito dolor de la muerte. De un lado, en la capital, brindis, abrazos y risotadas, en el otro, lágrimas y ausencias definitivas.

Ese día de celebración lo instituyó Oscar Arias, sabio de la espernible sabiduría de los demagogos. Y los diputados de hoy lo convierten en “feriado sin pago”.

La demagogia está y estará siempre marcada con el sello de la irresponsabilidad social y la bajeza politiquera.

Los comunistas y todos los humanistas recordamos juntos el sacrificio de los asesinados. Todos honestos, acostumbrados a convertir el sudor de su esfuerzo en la atención de una familia, proletaria en algunos casos, campesina en otros. Pero nunca vividores ni corruptos. Muchos de los que hicieron de la fecha indicada motivo de ascenso social, jamás podrán decir lo mismo. Un ejemplo más del mundo al revés que hemos mencionado tantas veces.

Para que nunca se olviden sus nombres ni sus obras, les digo los nombres de los asesinados el 19 de diciembre de 1948, en un recodo del Río Reventazón, conocido con el nombre el Codo del Diablo. Cuando lo pasajeros del ferrocarril pasaban por ese sitio sentían el peligro de acabar en las aguas bravías del Reventazón. Pero en ese mismo lugar los nuestros fueron asesinados, ni siquiera tuvieren el cuidado de que quitarles las “esposas carcelarias”.

Así se llamaban:

Federico Picado Sáenz, de oficio zapatero. Secretario General de la Federación de Trabajadores de Limón, afiliada la Confederación de Trabajadores de Costa Rica (CTCR). Dirigente del Partido Vanguardia Popular. Había sido electo diputados en las elecciones de 1948. En ese periodo la Provincia de Limón elegía solamente un diputado y eligió al representante de los comunistas.

Octavio Sáenz Soto, obrero de los talleres ferroviarios. Responsable del Trabajo de Organización del PVP en Limón.

Tobías Vaglio Sardí, obrero, dirigente de la huelga bananera de 1934, dirigente comunista en Siquirres.

Lucio Ibarra, campesino dirigente de la huelga de 1934. Dirigente de los campesinos que entregan su producción a la Yunai.

Narciso Sotomayor Ramírez, nicaragüense, no militante de Vanguardia Popular, pero es nuestro entrañable hermano.

Alvaro Aguilar Umaña, no era miembro del PVP pero estaba preso por razones políticas. Es también un hermano entrañable.

Los asesinos no cumplieron ninguna pena. Al jefe lo liberaron y lo mandaron a vivir en otros países del Istmo.

Los asesinos impunes, pero la carga del crimen la deberán soportar los miembros de la Junta Fundadora de la II República, más allá de su muerte.

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