Trump y Patrick son fascistas descarados

Por: Humberto Vargas Carbonell

¡Qué se mueran los ancianos, para salvar la economía nacional!

Esta frase fue dicha por un tal Dan Patrick, de quien se dice que es el vice gobernador del Estado de Texas y buen amigo del Presidente Trump.

Según la noticia: “Patrick también afirmó que la población de ancianos, que según los centros de control  la Prevención de enfermedades (CDC) están en mayor riesgo de Covid-19, pueden cuidarse así mismos y sugirió que los abuelos no querrían sacrificar el futuro económico de sus nietos” informó USA TODAY.

Esta es la lógica del vice gobernador: los gastos médicos en salvar la vida de los ancianos pone en grave riesgo el futuro económico de los Estados Unidos.

Obviamente en la concepción de este amigo de Trump, no vale la pena gastar dinero para preservar la salud y la vida de los ancianos. ¿Por qué? Pues solo hay una respuesta y es la siguiente: porque los ancianos –jubilados o no—están fuera de la producción capitalista, no entregan su trabajo a un patrono y, en consecuencia, no producen ganancias, no son generadores de plusvalía para hacer más ricos a los ricos.

Resulta que en la sociedad capitalista, los propietarios de los medios de producción se interesan solamente en la explotación del trabajo asalariado, y los explotados son siempre los obreros y otros trabajadores. Y el resto de la humanidad, algunos desocupados son utilizados  como un “ejército industrial de reserva”, que son competidores inactivos de los trabajadores activos y a partir de esa diferencia se modelan los montos de los salarios. Así se fijan los salarios, cuanto mayor es la “reserva” más bajos son los salarios. La fijación legal de las remuneraciones en los hechos es una burla

Para los capitalistas el resto de la población que incluye a la mayoría de los desocupados, a los trabajadores informales, a los habitantes de los tugurios, a los indigentes y los campesinos sin tierra y cualquier otro que no pueda ser explotado directamente, son parte de una población sobrante. La misma concepción es compartida por el Estado burgués.

A.Smith lo dice con toda claridad: “Siempre que la ley intenta zanjar la diferencias existentes entre los  patronos y sus obreros, lo hace siguiendo los consejos de los patronos”.

Linguet dice: “El espíritu de las leyes es la propiedad”

Ambas citas las hace Marx en El Capital.

Las ideas de Trump y del vice gobernador son típicas del fascismo. El desprecio por la vida, por la integridad moral y por el derecho a vivir en condiciones de igualdad, es la esencia de la ideología burguesa, sobre todo en las condiciones del capitalismo salvaje. Según su concepción solo valen los capitalistas y los subordinados, mientras estén sometidos a la esclavitud asalariada y puedan así amasar sus  capitales.

El resto de la sociedad es despreciada por el egoísmo burgués.

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