Pobreza: La pandemia social en Puntarenas

Por: Edgar Gutiérrez Cordero
Dirigente Sindical de FENTRAP

La Real Academia Española define pandemia como una “Enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región”

El Coronavirus, es un virus que tiene al mundo al borde de una debacle económica. Nuestro país no escapa a los efectos colaterales de esta pandemia en la que está inmerso el planeta.

El gobierno de la Republica ha puesto en práctica algunas políticas para tratar de minimizar los efectos negativos generados por esta epidemia para la economía nacional, ahora bien, lo que está tratando es de proteger a los grandes empresarios sin tomar en cuenta la clase trabajadora, que es la generadora riqueza y de consumo en el país. Si ésta no tiene poder adquisitivo, hay otros actores de la economía que entra en crisis.

La provincia de Puntarenas es la más pobre de Costa Rica. Siempre fue una región con vocación pesquera y agrícola, actividades que han desaparecido producto de las políticas puestas en práctica, por los gobiernos neoliberales de los últimos cuarenta años. La única actividad económica que le ha permitido sobrevivir a los pobladores de esta provincia es el turismo, actividad que se ha reducido a cero producto de las medidas tomadas, tanto nacional como internacionalmente, para impedir la propagación del coronavirus.

En los próximos días los puntarenenses estaremos entrando en una pandemia social de proporciones incalculables. Si en condiciones normales la miseria ya había encontrado hospedaje en nuestro territorio. En las nuevas circunstancias se convertirá en una pandemia social de dimisiones apocalípticas.

Es urgente que el Gobierno de la República establezca un bono de desempleo aparejado a un plan de reactivación de la pesca y la producción de granos básicos.

Hago un llamado a los trabajadores del campo, los que traban en sector de servicios, pesca y a los trabajadores (as) en general a conformar un gran frente de lucha en defensa del pan de nuestros hijos.

La Pesca Artesanal y la hambruna

En 1984, cuando la Compañía Bananera se marcha de la Zona Sur, esta región queda sumida en la pobreza extrema, dos actividades económicas sacaron a flote la economía regional. La producción de granos básicos ejercida por los campesinos que tenían sus parcelas en la periferia de los terrenos que explotaba la United Fruit Company (la Frutera, el Pulpo o la Yunai) en Puerto Golfito y en Puerto Cortés la Pesca Artesanal.

Traigo este hecho a colación por ser la Provincia de Puntarenas una región privilegiada en tener excelentes tierras productivas. Con una extensión territorial   de 11.265 Km2   con un mar patrimonial de 500Km2 con una población de aproximada de 370,000 habitantes. Sin embargo, La cifra de desempleo alcanza un 50% más que el promedio nacional y la pobreza ronda el 30%, casi el doble del centro del país.

La pesca artesanal es una actividad de fuerte tradición en la provincia de Puntarenas, se podría decir que es parte de su cultura; para muchos hombres es la actividad que han realizado toda su vida y lo único que saben hacer. Es importante mencionar que, aunque la pesca artesanal tradicionalmente ha sido una actividad realizada por hombres, casi nunca se menciona y se valora la participación de las mujeres y de otros integrantes de la familia. Lo mismo sucede con los niños, que, desde temprana edad, acompañan a sus padres y otros pescadores en estas tareas y así se van iniciando en el oficio.

El Golfo de Nicoya tiene una extensión 1.340 Km2, con una gran riqueza biológica donde desovan especies marinas de un gran valor comercial como la corvina, pargos, camarones y muchas más que son de acogida comercial tanto nacional como internacionalmente, alrededor de esto, están ubicadas comunidades que durante años han hecho de la pesca artesanal su principal medio de sostenimiento económico. Algunas valoraciones dicen que este Golfo aporta entre un 50% y 70% de los recursos marinos que se consume en el país.

En los próximos días los puntarenenses estaremos entrando en una en una situación de escases de alimentos para la población de proporciones incalculables. Si en las condiciones actuales los que habitamos en esta región no contamos con un empleo digno que nos permita alimentar nuestras familias, ahora súmele la pandemia que está viviendo el mundo.

Sin exagerar me atrevo vaticinar que nuestra provincia está a las puertas de una hambruna si el gobierno de Carlos Alvarado no toma con seriedad políticas destinadas a desarrollar la actividad de la pesca artesanal como una alternativa de desarrollo, como lo fue en el pasado.

Las políticas implementadas por los gobiernos neoliberales, en los últimos cuarenta años han hecho de la “Perla del Pacifico” la provincia más pobre de Costa Rica.

Facebook Comments

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *