La proclama patriótica de Stalin que derrotó a Hitler

El 9 de Mayo representa el triunfo de la URSS sobre el fascismo de Hitler y Día de la Victoria que toda la humanidad conmemora en honor a más de 200 millones de vidas entregadas por los pueblos soviéticos.

CONTEXTO HISTÓRICO

El Estado Mayor alemán no aconsejaba invadir la Unión Soviética, pero tampoco la inteligencia de Moscú creía que el despliegue de las tropas del Tercer Reich a lo largo de toda su frontera occidental no fuera una amenaza. El pacto de no agresión Ribbentrop-Mólotov firmado en agosto de 1939 entre los gobiernos alemán y soviético podría ser la mejor garantía de paz y tiempo para Moscú, ya que le brindaría el tiempo necesario para fortalecer el aparto militar de defensa y construir el armamento necesario para su defensa.

Contra toda apreciación interna y todo pronóstico externo, Adolf Hitler firmó en diciembre de 1940 la orden que suponía el inicio de la denominada «Operación Barbarroja», denominad así en honor del barbudo emperador Federico I, artífice en el siglo XII de la expansión del «Sacro Imperio Romano Germánico», considerado en el ideario nazi como el Primer Reich. El plan venía a ser una invasión relámpago con toda la fuerza bruta de la Wehrmacht a través de las llanuras de Bielorrusia y Ucrania para alcanzar tres objetivos clave: Leningrado al norte, Stalingrado al sur y Moscú en el centro. Eso debía suponer el rápido desmoronamiento de la Unión Soviética.

La operación se vio superpuesta por otra que el führer habría aplazado de buena grana: la Operación Marita, que supuso la invasión de Grecia ante la dificultad de la Italia de Benito Mussolini de completarla con sus tropas, y la compleja invasión de Creta y desalojo de las tropas británicas. Ambas acciones aplazaron la Operación Barbarroja entre dos y tres meses que resultaron decisivos, por más que las tropas alemanas camparon a sus anchas durante semanas desde que cruzaron las fronteras soviéticas el 22 de junio de 1941.

La invasión fascista, contó con 134 divisiones de la Wehrmacht con máxima capacidad operativa y 73 divisiones más de apoyo –más de tres millones de soldados alemanes más 650.000 rumanos, finlandeses, italianos, croatas, eslovacos y húngaros tras el frente– esto tomó por sorpresa a un Ejército Rojo que denotó graves deficiencias en su capacidad de primera reacción y en su despliegue. Paradójicamente, acabó suponiendo una posición ventajosa, ya que la estabilización del frente a más de un millar de kilómetros de la zona segura de suministros del Ejército alemán acabó dificultando notablemente sus movimientos.

El llamamiento patriótico que lanzó Iósif Stalin a la población soviética el 3 de julio, cuando el Ejército alemán ya había tomado importantes ciudades, acabó funcionando y la Unión Soviética no se derrumbó, como presagiaba Hitler.

Stalin no dudó en considerar esta campaña contra el invasor alemán como una nueva Guerra Patriótica y llamar a una guerra de guerrillas eficaz contra la estructura rígida de la Wehrmacht. La campaña de Stalingrado que se desarrolló en 1942 significó una feroz defensa soviética y una nueva derrota alemana y supuso un punto de inflexión en la Segunda Guerra Mundial. A partir de ese momento, la valentía, la organización y el trabajo en el frente de guerra y la organizción ciudadana en la fabricación de armas y producción de ropa y alimento significaron, bajo la guía de Stalin, el avance final a Berlin y la derrota definitiva del fascimo de Hitler.

En medio de la guerra el ejército fascista tomaba los recursos de los pueblos ocupados para fortalecerse, granjas, alimentos, bosques para utilizar sus árboles y construir puentes y caminos para seguir avanzando, ganado para alimentarse y esclavos para ponerlos a trabajar. Nunca faltaron los traidores a la patria, los que ayudan al enemigo a cambio de migajas. Por eso cada pueblo que estaba en peligro de caer en manos del fascismo debía destruir todo lo que pudiera servirle a los invasores para sobrevivir, evacuar los pueblos y retroceder, unirse a la organización ciudadana y apoyar la defensa.

La humanidad entera rindió tributo al valeroso pueblo que perdió más de 200 millones de soviéticos para derrotar finalmente al fascismo.

Hoy intentan cambiar la verdad de lo que sucedió en la Segunda Guerra Mundial, lo hacen en vano, el ejemplar despliegue de la Unión Soviética quedó grabada en los libros de la historia de la humanidad y libró al mundo del dominio fascista de Hitler.

Ramón A. y Martín Rodríguez E.
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EL DISCURSO DE STALIN AL PUEBLO SOVÉTICO

¡Camaradas! ¡Ciudadanos! ¡Hermanos y hermanas! ¡Hombres de nuestro ejército y nuestra marina! ¡Me dirijo a vosotros, amigos míos! El pérfido ataque militar emprendido contra nuestra patria el 22 de junio por la Alemania de Hitler sigue adelante.

A pesar de la heroica resistencia del Ejército Rojo, y aun cuando las mejores divisiones del enemigo y sus mejores unidades de las fuerzas aéreas han sido destrozadas y han hallado la muerte en el campo de batalla, el enemigo sigue avanzando y transportando fuerzas nuevas a primera línea. Las tropas de Hitler han logrado capturar Lituania, una parte importante de Letonia, la zona occidental de Bielorrusia y una parte de Ucrania occidental. Las fuerzas aéreas fascistas están atacando Murmansk, Orsha, Mogilev, Smolensk, Kiev, Odesa y Sebastopol.

Un grave peligro acecha al país. ¿Cómo es posible que nuestro glorioso Ejército Rojo haya entregado un importante número de nuestras ciudades y distritos a los ejércitos fascistas? ¿Es cierto que las tropas fascistas alemanas son invencibles, tal como pregonan a los cuatro vientos continuamente sus jactanciosos propagandistas? ¡Por supuesto que no! La historia demuestra que no existen ejércitos invencibles, y que nunca han existido. El ejército de Napoleón era considerado invencible, pero fue derrotado sucesivamente por el ruso, el inglés y el alemán.

La historia demuestra que no existen ejércitos invencibles, y que nunca han existido. El ejército de Napoleón era considerado invencible, pero fue derrotado sucesivamente por el ruso, el inglés y el alemán”, Iósif Stalin

Lo mismo cabe decir del actual ejército fascista alemán de Hitler. Este ejército aún no ha encontrado una resistencia seria en el continente de Europa. Sólo en nuestro territorio ha hallado una resistencia importante y, si como resultado de esta resistencia las mejores divisiones del ejército fascista alemán de Hitler han sido derrotadas por nuestro Ejército Rojo, eso significa que también este ejército puede ser aplastado y será aplastado tal y como les ocurrió a los ejércitos de Napoleón y de Guillermo.

En cuanto al hecho de que parte de nuestro territorio haya caído en manos de las tropas fascistas alemanas, se debe principalmente a que la guerra de la Alemania fascista contra la URSS empezó bajo unas condiciones favorables para las fuerzas alemanas y desfavorables para las fuerzas soviéticas.

La cuestión es que las tropas de Alemania, un país en guerra, ya estaban completamente movilizadas y las 170 divisiones que Alemania ha lanzado contra la URSS y ha transportado hasta las fronteras soviéticas se encontraban en un estado de total preparación, y tan sólo tuvieron que esperar la señal para entrar en acción, mientras que las tropas soviéticas apenas tuvieron tiempo para movilizarse y llegar hasta las fronteras.

En lo que a esto se refiere, es de suma importancia el hecho de que la Alemania fascista violara súbitamente y a traición el pacto de no agresión que firmó en 1939 con la URSS, desdeñando el hecho de que sería considerada como agresora por todo el mundo. Naturalmente, nuestro pacífico país, que no deseaba tomar la iniciativa de romper el pacto, no pudo recurrir a la perfidia. Habrá quien se pregunte: ¿cómo es posible que el Gobierno soviético firmara un pacto de no agresión con unos seres tan diabólicos y traidores como Hitler y Ribbentrop? ¿Acaso no fue un error por parte del Gobierno soviético? ¡Por supuesto que no!

Los pactos de no agresión son pactos de paz entre dos estados, tal y como Alemania nos propuso en 1939. ¿Podría haber rechazado tal propuesta el Gobierno soviético? Creo que ningún estado que aprecie la paz podría rechazar un tratado de paz con un estado vecino, aunque éste sea gobernado por dos caníbales y dos seres malvados como Hitler y Ribbentrop.

Todo esto se basaba, por descontado, en una condición indispensable: que el mencionado tratado de paz no violara directa o indirectamente la integridad territorial, la independencia y el honor de un país pacífico. Como es bien sabido, el pacto de no agresión entre Alemania y la URSS cumplía precisamente con estas características.

¿Qué ganamos al firmar un pacto de no agresión con Alemania? Conseguimos la paz para nuestro país durante un año y medio y tuvimos la oportunidad de preparar a nuestras fuerzas para repeler a la Alemania fascista en caso de que se arriesgara a atacarnos a pesar del pacto. Esto ha supuesto una gran ventaja para nosotros y una desventaja para la Alemania fascista.

¿Qué ha ganado la Alemania fascista y qué ha perdido por culpa de su traición y su incumplimiento del pacto tras atacar a la URSS? Ha obtenido cierta posición ventajosa para sus tropas durante un breve periodo de tiempo, pero ha perdido políticamente ya que se ha mostrado ante el mundo entero como un sanguinario agresor.

Nuestras tropas están luchando heroicamente contra un enemigo armado hasta los dientes con tanques y aviones. Superando innumerables dificultades, el Ejército Rojo y la Marina Roja están combatiendo abnegadamente por cada centímetro de tierra soviética. Las principales fuerzas del Ejército Rojo están entrando en acción armadas con miles de tanques y aviones. Los hombres del Ejército Rojo están dando muestras de un valor sin precedentes. Nuestra resistencia al enemigo crece en fuerza y poder. Codo a codo con el Ejército Rojo, todo el pueblo soviético se ha alzado en defensa de nuestra tierra natal.

Nuestra gente no debe conocer el miedo en la batalla y debe unirse desinteresadamente a nuestra guerra patriótica de liberación, nuestra guerra contra los esclavistas fascistas”, Iósif Stalin

¿Qué se requiere para poner fin al peligro que se cierne sobre nuestro país, y qué medidas debemos tomar para aplastar al enemigo? Por encima de todo, es imprescindible que nuestro pueblo, el pueblo soviético, entienda la inmensidad del peligro que amenaza a nuestro país y no caiga en la complacencia, el abandono, que no se suma en aquel clima de trabajo constructivo y pacífico que era tan habitual antes de la guerra, pero que resultaría fatal hoy en día ya que la guerra lo ha cambiado todo radicalmente. Así pues, se trata de una cuestión de vida o muerte para el Estado soviético, para los pueblos de la URSS: se trata de que los pueblos de la Unión Soviética sigan siendo libres o acaben esclavizados.

El pueblo soviético debe ser consciente de esto y no caer en el abandono, debe movilizarse y reorganizar su trabajo teniendo en cuenta que estamos en tiempos de guerra, y que no puede haber piedad por el enemigo. Es más, en nuestras tropas no puede haber sitio para llorones y cobardes, para asustadizos y desertores; nuestra gente no debe conocer el miedo en la batalla y debe unirse desinteresadamente a nuestra guerra patriótica de liberación, nuestra guerra contra los esclavistas fascistas.

Los pueblos de la Unión Soviética se dan cuenta ahora de que es imposible domar al fascismo alemán, su salvaje furia y su odio contra nuestro país, que ha proporcionado trabajo a todos en libertad y prosperidad. Los pueblos de la Unión Soviética deben alzarse contra el enemigo y defender sus derechos y su tierra.El Ejército Rojo y la Marina Roja y todos los ciudadanos de la Unión Soviética deben defender la tierra soviética centímetro a centímetro,deben luchar hasta derramar la última gota de sangre por nuestras ciudades y pueblos, deben demostrar la iniciativa audaz y la inteligencia inherentes a nuestra gente.

En áreas ocupadas por el enemigo deberán crearse unidades de guerrilla y deberán organizarse grupos agitadores para combatir las tropas enemigas, fomentar la guerra de guerrillas en todas partes”, Iósif Stalin

Debemos organizar una amplia red de ayuda al Ejército Rojo, asegurar refuerzos para sus soldados y proporcionarle todo lo que necesite; debemos organizar un transporte rápido de tropas y mercancía militar y una amplia red de ayuda para los heridos.

Debemos reforzar la retaguardia del Ejército Rojo, subordinar todo nuestro trabajo a esta causa; todas nuestras industrias deben trabajar con mayor intensidad para producir más rifles, ametralladoras, artillería, balas, obuses y aviones; debemos organizar la vigilancia de las fábricas, las centrales eléctricas,las comunicaciones telefónicas y telegráficas y disponer unos refugios antiaéreos efectivos en todas las localidades.

Debemos emprender una lucha implacable contra todos los alborotadores de la retaguardia, todos los desertores, todos los que se dedican a sembrar el pánico y rumores; debemos acabar con todos los espías, saboteadores y traidores a la patria, paracaidistas enemigos, y proporcionar ayuda rápida en todo esto a nuestros batallones destructores.

Debemos tener en cuenta que el enemigo es astuto,carece de escrúpulos y posee una gran experiencia engañando y difundiendo falsos rumores. Debemos enfrentarnos a todo esto y no caer víctimas de la provocación. Todo el que ponga trabas a las tareas de defensa, ya sea debido a su cobardía o sembrando el pánico, y sin importar de quién se trate, debe ser llevado de inmediato ante un tribunal militar.

En caso de una retirada forzosa de las unidades del Ejército Rojo, habrá que evacuar todo el material rodante; el enemigo no debe encontrar una sola locomotora, un solo vagón, un solo kilo de cereales y ni tan sólo un litro de combustible. Los agricultores colectivos deberán llevarse su ganado y entregar toda su cosecha a las autoridades del Estado para que la transporten a la retaguardia. Todas las propiedades valiosas, incluidos metales no ferrosos, grano y combustible que no pueda ser retirado, deberá ser destruido sin falta.

Esta guerra por la libertad de nuestro país se fundirá con el esfuerzo de los pueblos de Europa y América por su independencia, por las libertades democráticas , Iósif Stalin

En áreas ocupadas por el enemigo deberán crearse unidades de guerrilla, tanto montadas como de infantería, y deberán organizarse grupos agitadores para combatir las tropas enemigas, fomentar la guerra de guerrillas en todas partes, destruir puentes y carreteras, dañar líneas telefónicas y telegráficas, así como incendiar bosques, almacenes y medios de transporte.

En todas las regiones ocupadas deberán crearse unas condiciones insoportables para el enemigo y todos sus cómplices. Deberán ser acosados y aniquilados a cada paso que den y deberán frustrarse todas las medidas que tomen. Esta guerra contra la Alemania fascista no puede considerarse una guerra normal.No se trata únicamente de una guerra entre dos ejércitos, sino que también es una guerra de todo el pueblo soviético contra las fuerzas fascistas alemanas.

El objetivo de esta guerra nacional en defensa de nuestro país contra los opresores fascistas no es tan sólo la eliminación del peligro que se cierne sobre nosotros, sino también la ayuda a todos los pueblos europeos que gimen bajo el yugo del fascismo alemán. En esta guerra de liberación no estaremos solos. En esta gran guerra encontraremos a unos aliados leales en los pueblos de Europa y América, incluido el pueblo alemán, que ha sido esclavizado por los déspotas hitlerianos.

Esta guerra por la libertad de nuestro país se fundirá con el esfuerzo de los pueblos de Europa y América por su independencia, por las libertades democráticas.Será un frente común de pueblos que lucharán por la libertad y contra la esclavización y las amenazas de esclavización de los ejércitos fascistas de Hitler.

A este respecto, son totalmente comprensibles y sintomáticas la histórica declaración pública del primer ministro británico Churchill en lo que concierne a la ayuda a la Unión Soviética, así como la declaración del Gobierno de Estados Unidos en la que expresa su disposición a prestar ayuda a nuestro país, lo cual sólo puede evocar un sentimiento de gratitud en los corazones de los pueblos de la Unión Soviética.

”¡Vayan todas nuestras fuerzas en apoyo de nuestro heroico Ejército Rojo! ¡Todas las fuerzas del pueblo para la destrucción del enemigo! ¡Adelante, hacia la victoria!”

3 de julio de 1941

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