Carta Abierta a Carlos Alvarado Quesada, Presidente de Costa Rica

La libre autodeterminación de los pueblos es base para la paz, es el derecho que tiene un pueblo para decidir libremente su condición política, sus propias formas de gobierno, desarrollo económico, social y cultural, así como estructurar libremente sus instituciones, sin ninguna intervención externa.

Señor Presidente:

Los firmantes somos ciudadanos costarricenses y militantes del Partido Vanguardia Popular.

Desde la  fundación de nuestro partido hemos luchado por mejores condiciones de vida para nuestro pueblo, por la defensa de la soberanía nacional y por la transformación de la sociedad para una vida de auténtica justicia para los trabajadores y para todos los que con su esfuerzo le han dado a este país las mejores virtudes del ser costarricense.

Somos oposición a las políticas centrales de su gobierno que, según nuestra opinión, sirve a los intereses de una oligarquía apátrida y, lo más grave, que los lineamientos centrales de su política están orientados por el neoliberalismo. Esa es una política que conspira contra el bienestar de la mayoría y que sirve a pequeños grupos, a quienes no les interesa mantener, con firme convicción, el respeto a la soberanía nacional costarricense, vale decir, nuestro derecho a la autodeterminación frente a cualquier fuerza extraña.

Porque consideramos que el respeto obliga a decir la verdad y no engañar a nadie. Los comunistas entendemos que las convicciones inherentes a nuestro pensamiento señalan los mejores caminos para nuestro pueblo y para nuestra patria. Los conceptos de pueblo y patria son inseparables. Nos inspiramos, para el concepto de pueblo, en  el ideario heredado de Juanito Mora, el General Cañas y otros grandes patriotas.

Ha sido su decisión incorporar a su gobierno al llamado Grupo de Lima. Una vez más se violenta la decisión de hacer del nuestro un país comprometido con la proclama de neutralidad perpetua, activa y no armada. Compartimos con muchos otros pueblos la vocación por la paz y consecuencia rechazamos cualquier tipo de agresiones contra pueblos que han decidido desarrollarse pacíficamente en cualquier lugar del mundo.

El Grupo de Lima no representa la voluntad de los pueblos latinoamericanos puesto que su misión principal es cobijar, sin derecho a dar propia opinión, las brutales agresiones decididas por el Gobierno de los Estados Unidos contra el Gobierno y el pueblo venezolanos.

Se habla mucho en la prensa y fuera de ella sobre los problemas que está padeciendo el pueblo de Venezuela, pero nunca se dice que los mayores problemas de los venezolanos han sido provocados por la política genocida del Gobierno de los Estados Unidos y por su presidente, Donald Trump. Este error—por decir lo menos—lo cometió la señora Bachelet oficiando como representante de las Naciones Unidas, pero en favor de los genocidas.

Cualquiera que examine la “Convención de las Naciones para la Prevención y el Castigo del Delito de Genocidio”, llegará fácilmente a la conclusión que ese gravísimo delito lo se está cometiendo el presidente Trump contra todo un pueblo hermano, que es el pueblo venezolano.

Señor Presidente, trate de imaginar, nada más que por unos segundos, cuál sería la situación de nuestro pueblo si, cualquier otro gobierno, le hiciera sufrir las mismas agresiones que está sufriendo el pueblo de la República Bolivariana de Venezuela.

Ese es un pueblo heroico, si no fuera así ya se hubiera rendido.

No se rendirá nunca. Las pruebas más crueles ya las experimentó y se mantuvo firme.

No considera usted que ponerle precio, en millones de dólares a la “cabeza” de un Presidente de una República Latinoamericana y también a sus dirigentes principales no tiene precedente en la dolorosa historia política de esta región.

Son los mismos que sostuvieron las más crueles e inhumanas dictaduras en el Caribe, en Mesoamérica y los países del Sur, dejando de lado lo ocurrido en otras latitudes.

Usted, señor Presidente Alvarado, acepta que la política, en esta tierra se convierta en un vulgar guión cinematográfico, semejante a un celuloide  o vieja  película del “oeste gringo”.

¿Quién es ahora el criminal? Pues el que paga a los sicarios. Y el que paga es el Presidente de los Estados Unidos de América; inspirador y virtual jefe del Grupo de Lima.

Según se anuncia ahora, el Presidente Donald Trump, un electorero desesperado, se propone atacar con su ejército al pueblo venezolano. Eso sería matar por matar y matar por matar cuando se trata un pueblo se comete el delito de genocidio.

Tenga seguridad, señor Presidente, que si esa invasión se llegara a producir el pueblo venezolano se defenderá, con su valor y con sus propias armas. Tenga seguridad también de que si esa guerra se inicia será prolongada y se extenderá, de diversas maneras, por toda Nuestra América. Estaríamos en la antesala de un nuevo Viet Nam, con rostro latinoamericano.

Deseamos hacerle unas preguntas:

Usted, Presidente de Costa Rica: ¿está usted de acuerdo con la invasión del Ejército de los Estados Unidos contra Venezuela?

Usted, Presidente de Costa Rica: ¿está de acuerdo con apelar al TIAR para justificar una agresión militar contra el pueblo venezolano?

Usted, Presidente de Costa Rica: ¿está conforme que sea el Gobierno de los Estados Unidos quien decida quién es el legítimo presidente de una república latinoamericana, en este caso Venezuela?

Señor Presidente: ¿Renunció el “Grupo de Lima” a lo expresado en su declaración del 15 de setiembre del 2018?, “Asimismo, expresan su preocupación y rechazo ante cualquier curso de acción o declaración que implique una intervención militar o el ejercicio de la violencia, la amenaza o el uso de la fuerza en Venezuela”.

Señor Presidente: ¿Abandonaría el Grupo de Lima si llegara a materializarse una agresión militar de parte del Gobierno de los Estados Unidos con el Gobierno y el pueblo de la República Bolivariana de Venezuela?

Esperamos sus respuestas.

Humberto Vargas Carbonell
Trino Barrantes Araya
Martín Rodríguez Espinoza
Edgar Gutiérrez Cordero
Marielos Loaiza Arias
Guillermo Keith Bonilla
Wagner Coghi Arias
Jorge Corrales Zúñiga
Alberto Alfaro Degracia
Juan Carlos Rodríguez Aguilar

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