No pagar la deuda al capital financiero imperialista

Por: Humberto Vargas Carbonell

El Ministro de Hacienda, Rodrigo Chaves Robles, parece desesperado cuando habla del pago de la deuda de Costa Rica. La posibilidad de un impago se le presenta como una invitación a las siete pestes bíblicas. Con ese gesto amenazante habló con los diputados.

No tiene razón el ministro, quien en esencia es un cobrador de los grandes centros financieros. Ese era su oficio antes de su incorporación al Gobierno que preside Carlos Alvarado.

La verdad es que esa deuda ha sido pagada con creces, puesto que le debemos -hablo de los países pobres por su dependencia- a los que nos han robado nuestras riquezas.

La explotación de los imperialistas es la causa principal de la pobreza -de nuestra pobreza- desde el viejo colonialismo hasta el día de hoy; ahora sometidos al dominio de los dueños del capital financiero, es decir imperialista.

La deuda con los bancos e instituciones internacionales es impagable. Es un círculo de hierro: aumentar la deuda para pagar la deuda.

Es una dialéctica diabólica.

Exportar capitales es más importante para los imperialistas que la exportación de mercancías. Es un negocio más rentable y más dominante.

Es tan grave la situación del mundo, por la explotación de siempre y por la pandemia de hoy que los grandes banqueros y sus Estados, organizados en el Grupo de los 20, han acordado una pequeña moratoria. No se trata de un acto de “generosidad” están buscando seguridad para sus negocios y para mantener su dominio.

Los 20 multimillonarios saben bien que los pueblos tienen siempre el arma de la rebelión para la defensa de sus derechos que son, por encima de todo, humanos; nadie puede aceptar de buen grado la degradación de la miseria.

La deuda no puede ni debe pagarse ahora.

Los banqueros gigantes de 20 países acordaron: “Apoyamos una suspensión por tiempo limitado de los pagos de deuda de los países más pobres que solicitan tiempo”, dice el comunicado del G20, que señala que el acuerdo ha sido también aprobado por el club de París de grandes acreedores. Han participado «todos los acreedores oficiales bilaterales», añade el G20, que pide a los acreedores privados que se sumen a la iniciativa”. Parece que pagar ahora, sin aprovechar esta pequeña moratoria, significaría una traición a un pueblo que sufre necesidades y miserias.

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