El pueblo venezolano vive sometido a los crímenes yanquis

Lo hace por dignidad y porque fue educado por Bolívar y por Cháves. El valor de los venezolanos nos fortalece a todos

Por: Humberto Vargas Carbonell
Partido Vanguardia Popular, PVP

El tal Trump llevó a Guaidó a la sede del Congreso de los Estados Unidos, con el propósito de que escuchara su discurso sobre el Estado de la Nación; no puedo decir cuánto aprendió Guaidó, pero sí puedo decir que aquella fue una lección de estupidez, de manejo del arte de mentir y de demencial megalomanía.

Los más furiosos exponentes del imperialismo yanqui se unieron para aplaudir al títere, que sin talento y sin poder, lo llaman y, se llama así mismo, “presidente” aunque un pueblo de valientes patriotas lo repudie.

Guaidó es un títere manejado desde Washington, puesto que no tiene talento y tampoco dignidad. Es “nada”, aunque reconocido por más de cincuenta gobiernos, pero sigue siendo “nada”.

Los que reconocen a la “nada” terminarán avergonzados, en la medida en que tengan vergüenza puesto otros ni siquiera la conocen. Trump les dijo que los días de Maduro estaban contados, pero ya pasaron muchos días y grandes acontecimientos y el señor Guaidó no logra cambiar su naturaleza: se mantiene en su categoría primigenia: no es nadie ni es nada.

Siendo un títere cumple una misión estrafalaria: aparenta pedirle a Trump, aunque lo que hace es obedecer a Trump. Le ordenan que pida a los yanquis que invadan a Venezuela y el títere pide la agresión militar contra su pueblo; pida el bloqueo, le ordenan, para que el pueblo padezca y el obediente pide que se bloqueen las relaciones comerciales comunes; los gringos quitan la electricidad y el agua y el títere pega gritos destemplados para las pantallas de CNN: “el culpable es Maduro”.

Repite la sucia dialéctica de la señora Bachelet, informa sobre los derechos humanos, pero no se atreve o no la dejan mencionar al principal culpable de todos los problemas de los venezolanos: el imperialismo yanqui. Repite la macabra dialéctica de culpar a las víctimas para no mencionar a los criminales.

En el primer acto de la farsa el títere apareció como Presidente auto elegido por su propio y único voto, pero ya fue nombrado otro Presidente de la Asamblea Nacional, también antichavista, pero es otro. No es Guaidó.

El golpe de Guaidó se hizo bosta y trizas.

Los yanquis o se hunden en el foso de los malos olores o toman el camino del crimen desvergonzado. Todo será derrota.

En todo caso muy pronto habrá nueva elección de diputados, ya no estarán ni el títere ni sus compinches.

Puede ser que también desaparezca del mundo político Trump, el tiritero

Se acabará el bochornoso sainete urdido por los yanquis.

Puede ser que no llegue la tranquilidad deseada, pero el pueblo venezolano seguirá luchando y venciendo. Y contará siempre con la solidaridad de los pueblos, los revolucionarios y los decentes.

Una pregunta pendiente: ¿Dóndes esconderán su vergüenza los señores del clan de Lima y los que se reunirán dentro de unos pocos días en algún escondrijo, en este país en el que vive un pueblo acongojado porque cada vive peor y con menos derechos? Lamentablemente el neoliberalismo no es comestible y quien lo traga se envenena.

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