La Ley infame sobre las huelgas no es una derrota para los trabajadores, es un reto para la lucha por la justicia

LA LUCHA POR LA JUSTICIA SOCIAL CONTINÚA. LA CLASE TRABAJADORA NO SE RINDE.

Por: Humberto Vargas Carbonell

Nunca dudamos de que la ley sobre las huelgas sería aprobada y también estábamos seguros de que la Sala Constitucional le daría su aval y que la Casa Presidencial la enviaría a La Gaceta.

El proyecto mismo anunciaba que sería un fruto que tendría un padre liberacionista y otros muchos putativos, mujeres y machos, que se han constituido en los gestores de una ultraderecha parlamentaria totalmente descocada.

Hace unos años para algunos resultaba difícil pensar que el Partido Liberación terminaría sus días siendo el líder de los ultraderechistas más recalcitrantes; otros pensábamos que esa era la deriva anunciada; porque ese es el destino inexorable de las organizaciones políticas signadas por la corrupción y el entreguismo.

El Partido Liberación Nacional nació enfermo, logró especializarse en el arte de mentir y con ello encubrir sus infecciones, pero ahora vive “in articulo mortis”.

Los otros partidos, tienen anunciado el mismo destino; pueden conseguir votos pero no apoyos militantes. No se dividen por ideas y menos por convicciones: los dividen los apetitos, las más de las veces, inconfesables.

Ciegos servidores del capital transnacional y de los oligarcas criollos, dejaron que se pudrieran sus raíces de por si siempre endebles. La planta que creció de esas raíces podridas fue el  neoliberalismo y sus frutos resultaron venenosos: desocupación, pobreza, tugurios, trabajo informal, corrupción, campesinos arruinados, crimen organizado…y muchos más.

La desigualdad es el sello que define la situación de la sociedad costarricense.

II

Ante la protesta social de los trabajadores, a la ultraderecha parlamentaria apenas les alcanzó la inteligencia para dictar normas para hacer prohibitiva la protesta social. No es verdad que regule el ejercicio del derecho de huelga, lo cierto es que impide su ejercicio.

Es un fraude legislativo. Un fraude porque pretende engañar a los ciudadanos, y, como siempre, con la evidente complicidad de la Sala Constitucional.

Algunos señores y también señoras de la derecha han un montado un pequeño carnaval para celebrar lo que consideran una victoria. Es normal para la derecha considerar que la normativa represiva o la represión física pueden frenar las ansias de libertad o de justicia social de los pueblos.

La historia demuestra lo contrario, porque los pueblos domesticados no existen. Los oprimidos sufren en silencio, pero tarde o temprano despiertan y luchan hasta lograr sus objetivos.

Se sublevaron los esclavos, se sublevaron los campesinos oprimidos por los feudales y lo que se ha conseguido hasta hoy, en las condiciones del capitalismo, ha sido alcanzado por las luchas de los obreros, los campesinos y sectores explotados. Así ha sido en el mundo entero y también en Costa Rica.

Los que cantan victoria hoy esperan haber terminado con la lucha organizada de los trabajadores, pero más temprano que tarde entenderán que están creando las condiciones para su propia derrota. No lo ven porque no quieren verlo y porque ignoran las lecciones de la historia.

La lucha por la justicia social, por la libertad y por la igualdad son parte esencial de la sociedad humana, nadie tiene fuerza para detenerla. Todos los intentos de poner freno al devenir histórico han fracasado, aunque este no es una línea recta ni mucho menos. Es un proceso complejo, con avances y retrocesos, pero que busca y alcanzará la meta, que es la igualdad de derechos para todos.

La aprobación de la ley infame no es una derrota; es un reto para la clase trabajadora. La lucha continua…y si continua la lucha es apenas un revés.

Es cuestión de cambiar el nombre de la protesta y mantener viva la búsqueda de la justicia. Es lo esencial.

La ultraderecha quiere violencia y si es necesario llenar las cárceles; pero al final tendrán que tragarse su ley y pedir perdón. Así será. Su destino será igual al de Pinochet.

III

Nada más para que los oligarcas no olviden les recuerdo la copla española que dice una gran verdad que siempre la recordaba mi querida abuela:

Ninguno cante victoria,
Aunque en el estribo esté;
Que muchos en el estribo
Se suelen quedar a pie

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