Por una Constituyente originaria, ¡NO a las Reformas Constitucionales!

El rechazo en las calles de estas últimas semanas de las reformas constitucionales llevadas a la Asamblea Nacional de Diputados por el gobierno de Laurentino Cortizo, es el síntoma más palpable de la crisis del sistema social que se ha impuesto en nuestro país.

Esta crisis tiene connotaciones políticas, económicas y sociales que se proyecta en una profunda crisis institucional, donde la coyuntura ha puesto de relieve el desprestigio de uno de los máximos órganos del Estado como lo es la Asamblea Nacional de Diputados.

Las manifestaciones en contra de las reformas constitucionales tienen su fundamento en que no han sido producto de un consenso nacional. La pretendida consulta que hizo una Comisión de la Asamblea pasó por el país a una velocidad hipersónica tomando desprevenidos a la mayoría de los ciudadanos.

Tanto la propuesta de la llamada Concertación Nacional, como el engendro que se ha aprobado en la Asamblea, se han quedado por las ramas y no bajaron a la raíz de los verdaderos problemas nacionales que urgen que sean de tratamiento especial en la constitución, como, el derecho al trabajo, a la salud, a la vivienda, a la educación y a un medio ambiente sano. Todos esos temas de materia constitucional ameritan darle un enfoque más garantista en nuestra norma magna, para que no sean objeto de compra venta, de privatizaciones y grandes negociados para el beneficio de los grandes sectores económicos extranjeros y nacionales.

Contrario a la discusión seria de estos problemas, vemos con asombro como los diputados legislan sólo para aumentar sus privilegios y mantener el estatus quo que garanticen sus intereses, la de sus partidos y la de los grandes grupos económicos que son los que compran sus curules.

El espectáculo despreciable de la discusión de las reformas dentro de una Asamblea igualmente deleznable, nos demuestra que este órgano del Estado no tiene legitimidad, ni moral ni política, para que de ella puedan surgir las normas fundamentales que deben regir la estructura jurídica, política y social de nuestro país.

En estos momentos la llamada clase política debe entender que el pueblo ya ha sobrepasado los límites de la tolerancia y no está dispuesto a aceptar más desmanes y engaños por parte de la partidocracia amparada por los grandes intereses económicos, tanto nacionales como internacionales. El modelo político-económico neoliberal impuesto en nuestros países, ya ha demostrado ser un fracaso para las grandes mayorías, no se puede esconder más la desigualdad e injusticia que produce, mediante procesos electoreros controlado por los grandes poderes económicos corruptos.

Por lo anterior, nuestro llamado es oponernos con firmeza a que se impongan estas reformas constitucionales. Llamar a todos los sectores sociales, que así como los estudiantes y trabajadores salieron a la calle y han dado el primer golpe contra las reformas, todos unidos podemos constituir un gran frente POR UNA CONSTITUYENTE ORIGINARIA, como la vía correcta para que la mayoría del pueblo abra el camino hacia una sociedad más justa con democracia participativa y un Estado verdaderamente independiente para el bienestar de todos los panameños y panameñas.

PARTIDO DEL PUEBLO DE PANAMÁ
VERAGUAS
Ángel Valdés
Coordinador General.

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