PVP: Declaramos nuestra solidaridad con el hermano pueblo chileno

El presidente piñera es un homicida, hasta ahora 11 asesinados. Pedimos a todo el pueblo que manifieste su solidaridad con el pueblo chileno.

Dos inmensas olas chocan sobre las tierras latinoamericanas, una, el salvajismo neoliberal y otra, las legítimas ansias de justicia de los trabajadores y todas las víctimas de la injusticia social.

Nosotros, los comunistas costarricenses, militantes de Partido Vanguardia Popular, apoyamos y apoyaremos siempre, con nuestras fuerzas y posibilidades de solidaridad, a los pueblos que están luchando ahora y a los que lucharan después. Esta es la esencia de nuestra propia existencia, estaremos hombro como hombro con los pueblos en lucha.

Consideramos también absolutamente legítimas las luchas de nuestro propio pueblo. Los trabajadores, los campesinos, los estudiantes, los desocupados, los informales, las mujeres pobres y discriminadas. Todas las víctimas de la injusticia social tienen pleno derecho a la búsqueda de la justicia que les negada. También la historia impone la lucha por lo justo como una obligación ética.

Los representantes del imperialismo yanqui se consideran autolegitimados para expoliar a los pobres y aumentar así sus riquezas; por el mismo camino marchan los oligarcas criollos, que son, en última instancia, sus sirvientes.

La lucha por la justicia social es la más legítima, la más sagrada y hasta la más bella de las luchas.

La opulencia de unos frente a las calamidades de los que trabajan es la más horrible e inadmisible de las injusticias.

Este es el choque social de nuestra época, que está vivo y no habrá manera de borrarlo; terminará cuando se haya logrado una vida justa para todos.

A pesar del monopolio mediático cada día se hace más evidente que los métodos genocidas del imperialismo contra países como Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, son parte precisamente de la lucha de los explotadores contra los pueblos que han decidido tomar sus propias decisiones para construir una sociedad justa, libre, igualitaria y pacífica. Su lucha es extraordinariamente compleja, pero avanzan con el apoyo del pueblo trabajador.

La paz absoluta con la que sueñan los explotadores se acabó para siempre.

Los ecuatorianos lograron doblar el brazo de un traidor de apellido Moreno. Lucha ejemplar conducida por los herederos de los pueblos originarios. Vencieron y abrieron un camino por el que caminan las luchas futuras.

Se ha levantado el pueblo chileno. Las causas de esta lucha son profundas y con viejas raíces que no desaparecen, como está probado, levantando monumentos a las mentiras y falsedades. Pareciera que tenía razón el dirigente chino Mao Zedong, cuando dijo que “una chispa puede incendiar una pradera”. Ya no se trata de una chispa sino de que la injusticia social se hizo fuego.

El Presidente de Chile, Sebastián Piñera, es inmensamente rico, su capital se calcula en 2400 millones de dólares. Se enriqueció en el periodo del dictador Pinochet, del cual su hermano fue ministro de trabajo y, el que aprovechando las condiciones creadas por la criminalidad derechista impuso el neoliberalismo a las relaciones de trabajo.

Una vez más vemos como se expresa el odio de los opulentos contra los pobres con sed de justicia: el presidente multimillonario dice: “estamos en guerra contra un enemigo poderoso, que está dispuesto a usar la violencia sin ningún límite…y luego agregó: mañana lunes (hoy para nosotros) vamos a tener un día difícil. Estamos conscientes de que tienen un grado de organización, de logística, propia de una organización criminal”. Cuando Piñera habló ya habían asesinado a once compañeros  participantes en la protesta. (Periódico español “El País”. 21 de octubre).

Agregó Piñera: “Están en guerra contra todos los chilenos que quieren vivir en democracia”… Iguales palabras usó el ecuatoriano traidor, llamado Moreno y fue derrotado.

El Presidente llamó a los miembros del parlamento y les informó: “El General Iturraga está a cargo del de ese estado de emergencia, y ha podido disponer de 9500 hombres para resguardar la paz, la tranquilidad y sus derechos y libertades”.

Esa es la paz de los explotadores: la amenaza de muerte.

Los diputados comunistas no acudieron a ese llamado del Presidente multimillonario y ahora homicida. Los camaradas declararon: “Aplicar la ley de Seguridad Interior del Estado eleva la molestia de la gente.
Se militarizó la política y la democracia está encerrada. El Gobierno construyó este estado de emergencia, el gobierno llevó las cosas a tal punto e hizo que los militares se hicieran cargo. El Presidente debe levantar el Estado de Emergencia. Continúan los voceros del Partido Comunista: ¿De quién es la culpa por la situación que vivimos? Es del Gobierno. Cuando comenzaron las manifestaciones, y otras anteriores, el Gobierno se empezó a burlar de la gente. El problema de fondo es que el Gobierno que se comprometió con el país con “tiempos mejores”: mejores salarios, mejores pensiones, mejor vivir. ¡Y que ha pasado? El Gobierno todo este tiempo ha insistido en recortar, en cercenar los derechos de los trabajadores, de los jóvenes de los niños…No han subido los sueldos, pero sí han subido de precio los productos y servicios esenciales. Porque no es solo el alza del metro, también del combustible, del gas, de la electricidad y otros”. Sigue el Partido Comunista: “El Presidente debe levantar el Estado de Emergencia ahora.

El pueblo ya no le cree, es más ya no le tiene miedo. Si el Presidente está renunciando a gobernar, porque gobernar significa acoger las demandas de la ciudadanía, para eso lo eligieron; y se escuda tras los militares, lo mejor sería que renunciara y llamara a nuevas elecciones ahora.”

Están son las certeras ideas del Partido Comunista de Chile.

Reiteramos nuestra solidaridad con todos los pueblos en lucha contra el neoliberalismo y su gestor principal: el imperialismo yanqui.

El neoliberalismo fracasó y su destino es la desaparición. Es el preludio de una profunda crisis que se extenderá por todos los países capitalistas en el universo entero.

Para nuestro pueblo el destino es la unidad popular. Es necesario construir una nueva cultura política que debe ser construida con base en la negación absoluta del hegemonismo y la reafirmación de la igualdad de todos los que estén dispuestos a lucha por la justicia social y por el respeto pleno de la soberanía nacional.

Esperamos que esa unidad logre expresarse a través de una entidad política para participar en las próximas elecciones.


PARTIDO VANGUARDIA POPULAR

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