PVP condena represión contra estudiantes y recorte al presupuesto universitario

Los acontecimientos de ayer en la UNA parecieran ser una señal de que la violencia contra los estudiantes llegó a las universidades públicas.  Es una señal ominosa. Esperamos que los jerarcas universitarios se excusen y que den seguridades de que estos acontecimientos no se repetirán.

Los rectores no han logrado entender que la fuerza principal de reivindicación de las instituciones de enseñanza superior son precisamente los estudiantes. Así era en el pasado. Cada año, cuando se discutía el presupuesto nacional, los estudiantes daban a conocer sus opiniones encabezados precisamente por los rectores. Y casi siempre lograban lo que se proponían.

Ahora los rectores han tomado la vía burocrática. Esto es un gravísimo error. Parece que no se han percatado de que existe una conspiración neoliberal contra la enseñanza universitaria, contra la salud pública, contra el agro nacional, vienen por la privatización del agua, esencial para la vida, vienen por los parques nacionales, por los bosques y los mares; en fin, vienen por todo.

Esta es la política del Gobierno de Carlos Alvarado y de la Asamblea Legislativa. El oficiante principal es el periódico La Nación. Cada día en esas páginas ensuciadas por el neoliberalismo, los trabajadores universitarios han sido convertidos, falsamente, en depredadores de la hacienda pública y usufructuarios de privilegios inadmisibles. Los que están detrás de esa campaña quisieran ver a las universidades convertidas en escuelas de la Niña Pochita.

Ante un panorama absurdo los estudiantes tienen derecho a protestar y cumplen así un deber patriótico.

La Nación no dice nada sobre los privilegios de los corruptos, de los evasores de impuestos (aupados por el Ministerio de Hacienda y por el Presidente Alvarado), de los ladrones puros y simples de los bienes que han de ser comunes.

Ahora, según las cámaras patronales y su vocero, los culpables de todos los males de las finanzas públicas son los trabajadores y de manera especial los centros de enseñanza superior.

Los estudiantes tienen razón, los rectores tienen el deber de dejarlos expresar sus opiniones y convertirlos en una fuerza de progreso, que no otra cosa son los centros de enseñanza.

Los métodos burocráticos ya mostraron ser ineficaces frente a la prepotencia oficial. Es hora de dar una lucha de verdad para que florezca la enseñanza superior costarricense.

El Partido Vanguardia Popular, PVP, hoy como ayer y siempre, reitera su solidaridad con la juventud universitaria en lucha. Estaremos de su lado y sus justas demandas y condenamos las medidas represivas realizadas contra los estudiantes.

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