El natalicio de Joaquín Mora Elizondo

Por: Edgar Gutiérrez Cordero

Joaquín Mora Elizondo (2019)

Los comunistas de la Zona Sur nos sumamos a la celebración de los cien años (100 años) de Joaquín Mora Elizondo, gran luchador por los derechos del campesino. Como no se puede escribir la historia de la región de sur de Costa Rica sin mencionar la participación del Partido Comunista de los costarricenses, Partido Vanguardia popular. De igual forma no se podrá escribir la historia del Cantón Coto Brus, sin tomar en cuenta el accionar revolucionario de Joaquín Mora Elizondo.

Alrededor del año 1918 en el pueblo de Santa María de Dota, contrajeron matrimonio Juan Bautista Mora Fallas y Agapita Elizondo Ureña. Fruto de esa unión, el 24 de setiembre de 1919, nace José Joaquín Gerardo Mora Elizondo.

Tiempo después esta familia se traslada al cantón de Pérez Zeledón. Aquí hizo sus estudios hasta tercer grado de primaria. También en este mismo lugar conoció y contrajo matrimonio con Laura Vargas, de dónde nacieron dos hijos, llamados Juanico y Aníbal Mora Vargas. La pareja decide separase. 

Y en el año 1951 habiendo muerto su padre, Joaquín Mora de 32 años y su hermano Ramón, conocido como Moncho, deciden viajar a San Vito de Coto Brus, en busca de mejores horizontes. Ya que se escuchaba que había llegado una compañía italiana, ofreciendo fuente de trabajo. 

Su travesía fue sumamente complicada por motivo de que no conocían el lugar, primeramente, se trasladaron en avioneta de Pérez Zeledón a Golfito ésta era el único medio de transporte existente, llegando a Golfito tomaron el tren hasta Ciudad Neilly, el cual era el medio usado por la Compañía bananera. De ese lugar hacia San Vito debía emprender la caminata subiendo por lo que hoy se conoce como La Fila de cal, hasta llegar a San Luis de Sabalito, donde se establecieron por un tiempo. Ahí acuerdan ir a traer a su madre y hermanos. 

En San Luis permanecen poco tiempo, se trasladan a Río Negro, luego a La Pintada. Y en un pueblo vecino llamado Aguas Claras habitaba una familia procedente de Puriscal, conformada por Vidal Acuña Elizondo, Josefa Salazar Salazar y sus hijos, aquí conoce a una bella y hermosa mujer, llamada Elsa Acuña Salazar, en 1955 deciden unir sus vidas teniendo sus primeros hijos en la Pintada, donde él trabajaba como encargado en la Compañía Italiana de Colonización Agrícola. (CICA). 

De ahí siendo aficionado Quincho Mora a la cacería y dedicándose a este  deporte se da cuentade la inmensa cantidad de tierras vírgenes de las que se había adueñado, dicha compañía y acuerda junto con sus hermanos acarrilar parte de esos terrenos, lo hacen trasladándose de La Pintada hasta el alto de Santa Clara por una trocha ya establecida, donde vivía una familia de apellido Gustabino, oriunda de Panamá la cual es una de las primeras familias que llegaron a éste lugar, antes de que lo hiciera la Compañía Italiana. Continúan por un trillo y empiezan a establecerse en esta zona montañosa sus hermanos se quedan haciendo un campamento, volteando montaña para sembrar productos de subsistencia, por su parte Joaquín Mora continúa trabajando con la CICA, para poder sostener las familias.

Debido a la posición de éstos terrenos y a que Joaquín Mora decide emprender una lucha por la toma de ellas, y la defensa de los trabajadores, es despedido y encarcelado, estando preso un amigo le informa que en el país había un Partido Comunista encabezado por Manuel Mora Valverde, creador de las Reformas sociales de nuestro país, que se dedicaban a defender los campesinos y trabajadores de nuestro territorio, a quien contacto para no perder sus tierras, así empieza la lucha por la defensa de 500 hectáreas tomadas por la familia Mora Elizondo y otros campesinos. Dichas tierras son lo que hoy conocemos como San Rafael de Limoncito, dónde sus primeros habitantes estuvieron encabezados por esta familia y la mayoría de los hijos de esta pareja, que nacieron en este lugar. 

De aquí en adelante Joaquín Mora empieza a recibir capacitaciones por parte de este partido para ampliar sus conocimientos, ya que como mencionábamos antes, solo fue hasta tercer grado de la escuela, sin embargo, se convirtió en el abogado del pueblo, el que luchó por defender sus tierras y ayudar a los demás habitantes del lugar. Poco tiempo después de la revolución cubana obtuvo una beca para viajar a ese país. 

Poco tiempo después de la revolución cubana obtuvo una beca para viajar a ese país Tanto Joaquín como su esposa Elsa junto con otras personas como: Mario Segura, Célimo Fernández, Onofre Hernández y Ángel Blanco en Sabalito, Don Salvador en el Campo de Aterrizaje, Víctor Solano forman el partido comunista en San Vito y celebran el primer primero de mayo en el año 1961, Joaquín siempre fue un luchador por la justicia social, porque la tierra fuera de aquellos que la pusieran a producir, relato se sus luchas aparece en libros cómo: Los Campesinos Cuentan de José Meléndez Ibarra y Memorías Rojas de Álvaro Rojas. 

Como dirigente político, comunal, sindical cooperativista funda la primer organización campesina llamada Liga Campesina, fue uno de los fundadores de COOPROSANVITO RL y fundador de la escuela Veintitrés de Mayo, donde estudiaron sus hijos. 

Conocedor del campo, autodidacta, poseía una pequeña biblioteca con libros que conseguía en alguna parte, era un lector nato y en tardes serenas, casi llegando la noche, cuando la montaña parecía entraba en silencio, solía dar cátedras a sus hijos, que sentados en tablones escuchaban con atención la lectura de un libro ya fuera de Julio Verne, Gabriel García Márquez, Calufa y otros tantos.

Elsa y Joaquín procrearon 12 hijos, aunque nacieron más que por las condiciones de aquellos tiempos morían por enfermedades como el gastro. 

Elsa perdió la vida en un lamentable accidente de tránsito en 1984, luego partieron Rafael y Dulce, pero aquellos principios de amor con que crio a sus hijos ha hecho que esta familia se mantenga unida. 

Hoy Joaquín cumple 100 años, una hazaña más y gracias a su esfuerzo y al apoyo de esa admirable esposa Elsa Acuña Salazar, es que hoy afortunadamente todavía se mantiene parte de ese patrimonio adquirido con tanto sacrificio, sobre todo y ese es el mayor patrimonio los valores y principios que se han trasladado de una a otra generación. 

Los tiempos y las personas pasan, esa es la ley de la vida, pero las memorias no alcanzan a caber en una hoja de papel, su memoria y las de nuestra madre y hermanos que han partido las guardamos en 100 corazones de los que son sus descendientes.

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