Partido Vanguardia Popular condena el vil asesinato del dirigente indígena Sergio Rojas Ortiz

Sergio Rojas Ortiz, un hijo más de Sïbú y de Iriria, maíz encarnado en esa resistencia histórica que no se ha detenido. En Sergio, guardando todo el respeto a nuestras culturas ancestrales, se conjugan, significativamente, el blu (líder político) y el usékol (líder religioso) de los pueblos originarios bribri y cabécar.

Talamanca es esa parte de la geografía humana que nos retiene en el largo ideario de la resistencia indígena, las largas luchas de los telires, los chánguinas, los cabécares, los bribris. En fin, esta lucha que tiene lugar desde el siglo XV y que Sergio es uno de sus portavoces contemporáneos.

Ciertamente, bajo la espada, el arcabuz y la religión el territorio quedó en manos de los conquistadores de ayer, los usurpadores, arrebatadores y ladrones de hoy. Pero lo que no han querido entender los blancos, es que la autonomía no se negocia, aunque su paz haya sido mancillada y violada. La tierra, dicho sea, es primero que el Estado y sus verdaderos dueños son las etnias históricamente pertenecientes a esas regiones; los demás, bajo un prurito de conquista, colonización y usurpación hemos querido erigirnos en dueños de algo que nos hemos robado y que por tal, no nos pertenece.

SERGIO ROJAS ORTIZ, es la continuación viva de Kamakiri, Cocori, Coyoche, Aquitava, Chumazara, Turichiqui, Corroque, Pablo Presbere, Antonio Saldaña, solo para recordar a los defensores directos de estas tierras.

Se llenan de sangre las manos blancas-sikuas, y el actual gobierno de Carlos Alvarado maneja la impunidad con gran displicencia, pues desde el 2010, se habían venido presentando las denuncias y los gobiernos de turno guardaron un silencio parecido a la estupidez; complacientes con los sikuas, ladrones de la tierra indígena, y no aplicaron ninguna medida cautelar para proteger dichas tierras y defender a dichos pobladores. Por eso este actual gobierno no tiene ninguna excusa, ante estos hechos de violencia y la muerte de este defensor indígena..

Sergio es maíz, una semilla más que crece en el torrente libertario de América.

Sí, condenamos este nuevo asesinato, damos nuestra condolencias a nuestros hermanos indígenas, en especial a la familia del compañero luchador Sergio Rojas y llamamos a la solidaridad internacional a condenar este acto atroz, bajo la complicidad de un gobierno, conocedor de la situación pero, absolutamente nulo, en la toma de decisiones a favor de nuestros pueblos ancestrales.

¡SERGIO VIVE, LA LUCHA SIGUE Y SIGUE!

San José, 19 de marzo de 2019

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