Deseo justicia, bienestar y paz para todo el pueblo: Unidad y comprensión para luchar unidos

Estimados compañeros y amigos:

Deseo a todos felicidad para este fin de año y para el venidero.

Es cierto que se acercan días oscuros y situaciones difíciles para todos los trabajadores.

La oligarquía, como se ha comprobado, tratará de descargar la crisis, que es resultado directo de su propia gestión, sobre los hombros de los más pobres y de toda la clase trabajadora.

Es una guerra declarada contra los humildes.

Como dijo un escritor en los albores del capitalismo: “los pobres son la mina de los ricos”.

Desde entonces y hasta hoy todo sigue igual, los capitalistas se enriquecen explotando a los pobres.

También la vida será más difícil para los campesinos. En la actividad agrícola, los campesinos pequeños y medios son víctima de un régimen de explotación que se hace cada día más insoportable.

El neoliberalismo ha destruido las posibilidades de un desarrollo económico realmente nacional, es decir, que sirva a los costarricenses que producen riqueza.

Monopolios que, por ejemplo Walmart, atentan contra los productores ticos y se nutren de importaciones insensatas. Insensato es comprar en el extranjero lo que pueden producir los costarricenses.

El TLC ha sido una enfermedad mortal para todo el pueblo costarricense.

Ganan los oligarcas y no se diga los monopolios extranjeros, pero el trabajador costarricense cada día vive peor.

Casi un tercio de la población adulta gana menos del salario mínimo, o está desocupada o se dedica a actividades informales.

Los pesqueros extranjeros se roban, sí se roban, nuestras riquezas del mar y en las costas nuestras, miles de familias están hambreadas.

Saben que lo escrito es cierto y que me quedo corto.

La respuesta del Gobierno y de la partidocracia corrupta ha sido sumar más agresiones contra los trabajadores que son los verdaderos productores de riqueza. La oligarquía es improductiva, está dedicada principalmente a actividades especulativas. Su sueño más preciado es entregar el sudor de los nuestros y las riquezas de la naturaleza al disfrute de monopolios imperialistas, ahora llamados “inversión extranjera.”

Para mantener la situación señalada acudirán a la mentira electorera y, al mismo tiempo, a la represión contra los que protesten.

Poco a poco se deslizan hacia la quiebra de la llamada “democracia” tradicional y toman rumbo al fascismo. Esa es la esencia política del Gobierno de Carlos Alvarado y Rodolfo Piza.

El Partido Liberación es el corazón de esta política brutal y expoliadora. Prueba de ello es el proyecto fascista de reformas al Código de Trabajo presentado por el Jefe de fracción de la bancada liberacionista.

En la nueva situación se debe luchar con la razón y con las palabras, esto es importante. Sin embargo, es también necesario recordar que, cuando la razón se hace impotente frente la tozudez y prepotencia de los oligarcas y de su Gobierno, el pueblo queda legitimado para tomar otros rumbos.

Me despido con la esperanza de que en el año próximo haya justicia, bienestar y paz para todo el pueblo costarricense.

Los saluda,

Humberto Vargas Carbonell

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