Cuba reitera importancia de reformar el Consejo de Seguridad en un órgano eficaz, transparente y representativo

NUEVA YORK, 21 de noviembre de 2018.- Durante su intervención en el Debate del tema 124 de la agenda de las Naciones Unidas, titulado: Cuestión de la representación equitativa del Consejo de Seguridad y del aumento del número de sus miembros y otros asuntos relativos al Consejo de Seguridad, la Representante Permanente de Cuba ante la ONU, Embajadora Anayansi Rodríguez Camejo, reiteró que solo a través del debate y la negociación – donde todas las propuestas de los Estados Miembros de la Organización sean escuchadas, analizadas e incluidas–, podrá lograrse una reforma del Consejo de Seguridad, que lo transforme en un órgano eficaz, transparente y representativo.

La diplomática de la isla criticó la falta de transparencia y las prácticas excluyentes que constituyen una constante en la dinámica de trabajo del Consejo e hizo un llamado a modificar sus métodos de trabajo.

También expresó preocupación por la tendencia creciente de este órgano a considerar temas y asumir funciones fuera de su competencia y por la aplicación de dobles raseros y la manipulación política en el examen de determinados temas bajo su consideración. Llamó al cese inmediato de dichas prácticas y al respeto del rol, autoridad y funciones de la Asamblea General, órgano más democrático de la Organización, al reunir a todos sus Estados miembros.

Rodríguez Camejo reiteró que Cuba, favorece la expansión del Consejo de Seguridad tanto en la categoría de miembros permanentes como de no permanentes pues con ello se rectifica la sub-representación de los países en desarrollo. Como consecuencia, el incremento principal de la membresía debe corresponder a los países en desarrollo de África, Asia y América Latina y el Caribe.
Igualmente llamó la atención sobre la cuestión del veto, privilegio anacrónico y antidemocrático que debe ser eliminado. (Cubaminrex–Misión Permanente de Cuba ante las Naciones Unidas)

Intervención de la Representante Permanente de Cuba ante la ONU, S.E. Embajadora Anayansi Rodríguez Camejo en la Asamblea General. 20 de noviembre de 2018. Debate del tema 124: Cuestión de la representación equitativa en el Consejo de Seguridad y del aumento del número de sus miembros y otros asuntos relativos al Consejo de Seguridad.

Señora Presidenta:

La delegación de Cuba aprovecha la ocasión para reconocer el trabajo realizado por los embajadores de Emiratos Árabes Unidos y Georgia, quienes se desempeñaron como copresidentes del proceso de negociaciones intergubernamentales para la reforma del Consejo de Seguridad durante el 72 período de sesiones.

En el primer semestre del año en curso se efectuaron un total de 5 consultas correspondientes a este proceso, el cual concluyó con la adopción, por consenso, de la decisión oral del Presidente de la Asamblea General que renueva el mandato para la continuación de estas negociaciones para el 73 período de sesiones.

Durante las consultas, resultaron evidentes las profundas divergencias existentes entre las delegaciones, no solo en relación con las cuestiones relativas a los 5 grupos temáticos, sino sobre el curso de acción en torno a las negociaciones.

En este contexto, Cuba reitera que solo a través del debate y la negociación, en los tiempos y marcos establecidos se podrá definir una ruta hacia un consenso en relación con esta reforma. Para ello resulta indispensable que se analicen de manera integral y no por separado los cinco grupos temáticos sobre la reforma del Consejo, a saber: categoría de miembros, representación regional, tamaño de un Consejo de Seguridad ampliado y sus métodos de trabajo, cuestión del veto y relación entre el Consejo y la Asamblea General.

La actualización del documento sobre elementos comunes y asuntos para futura consideración, muestra claramente que aún se requieren numerosas consultas que permitan reducir las brechas entre las diferentes posiciones.

Reafirmamos el papel fundamental de la Asamblea General en la reforma del Consejo. En correspondencia, todas las propuestas de los Estados Miembros deben ser escuchadas, analizadas e incluidas en el documento base del proceso.

Señora Presidenta:

Los tiempos actuales evidencian la importancia de una verdadera reforma del Consejo de Seguridad, que lo transforme en un órgano eficaz, transparente y representativo.

Un elemento esencial de la reforma del Consejo de Seguridad es la modificación de sus métodos de trabajo. Si bien se han aprobado documentos con el objetivo de mejorar los mismos, entre ellos la nota de la Presidencia S/2010/507, se requieren mayores esfuerzos en la búsqueda de fórmulas efectivas que garanticen una verdadera participación de los Estados Miembros en las labores y la toma de decisiones del Consejo.

Con frecuencia se adoptan medidas que no toman en cuenta las opiniones de todos los miembros del Consejo y, en ocasiones, ni siquiera la de todos sus miembros permanentes. La falta de transparencia y las prácticas excluyentes constituyen una constante en la dinámica de trabajo del órgano.

El Consejo debe ajustar sus funciones al mandato establecido en la Carta y respetar el rol, autoridad y funciones de la Asamblea General.

Compartimos las preocupaciones relacionadas con la tendencia creciente del Consejo de Seguridad a considerar temas y asumir funciones fuera de su competencia, usurpando cada vez más el papel asignado por la Carta a otros órganos de las Naciones Unidas, particularmente a la Asamblea General. Esta tendencia debe cesar de inmediato.

Con demasiada frecuencia y de forma prematura, el Consejo ha estado abordando cuestiones que no necesariamente plantean una amenaza inmediata para la paz y la seguridad internacionales, invocando el Capítulo VII de la Carta.

Precisamente, de conformidad con el mandato que le otorga la Carta de las Naciones Unidas, el Consejo de Seguridad debe centrar su atención en hacer frente a los problemas más urgentes que amenazan la paz y la seguridad internacionales. El Capítulo VII se debería invocar, según lo previsto, como último recurso.

Resulta también una preocupación compartida la aplicación de dobles raseros y la manipulación política en el examen de determinados temas bajo la consideración de este órgano.

Señora Presidenta:

Conforme al Artículo 24 de la Carta de las Naciones Unidas, los Estados Miembros reconocen que el Consejo de Seguridad, al desempeñar sus funciones, actúa a nombre de ellos. Por consiguiente, la labor de Consejo es una responsabilidad colectiva de todos los Estados miembros, a los que se les debe garantizar la verdadera participación en el trabajo y la toma de decisiones de este órgano.

Objetamos que agendas e intereses nacionales se pretendan imponer como temas bajo la atención del Consejo, utilizando como falso pretexto el de la amenaza a la paz y la seguridad internacionales.

Es necesario incrementar el número de reuniones públicas del Consejo. Las reuniones a puertas cerradas y las consultas oficiosas deben ser la excepción y no la regla.

A fin de aumentar la transparencia y el nivel de rendición de cuentas, se debe adoptar un texto definitivo que regule el trabajo del Consejo. Es inconcebible que el Reglamento del Consejo de Seguridad continúe siendo provisional desde hace 70 años.

Los informes anuales que el Consejo está obligado a presentar a la Asamblea General deben ser realmente analíticos y evaluar adecuadamente su desempeño.

Sra. Presidenta:

La cuestión del veto está intrínsecamente vinculada a los métodos de trabajo del Consejo, en particular al mecanismo de adopción de decisiones. El veto resulta un privilegio anacrónico y antidemocrático que debe ser eliminado.

Sobre la membresía del órgano, Cuba reitera que favorece la expansión del Consejo de Seguridad tanto en la categoría de miembros permanentes como no permanentes. El objetivo principal de la expansión del Consejo de Seguridad debe ser rectificar la sub-representación de los países en desarrollo. Por tanto, el incremento principal en esa categoría debe corresponder a los países en desarrollo de África, Asia y América Latina y el Caribe.

De no ampliarse la categoría de miembros permanentes y hacerlo solo en el número de puestos no permanentes, se ampliaría aún más la brecha existente entre miembros permanentes y no permanentes; aumentaría la desproporción entre la representación de países desarrollados y países en desarrollo en el Consejo y como consecuencia, el Consejo sería aún menos representativo, y por tanto, menos legítimo y efectivo.
Por último, aprovecho la oportunidad para reiterar nuestra aspiración a un Consejo de Seguridad representativo, democrático, transparente y eficiente, en el que se tomen en cuenta los puntos de vista de todos los Estados miembros, en cumplimiento del mandato de la Carta y las diversas realidades del mundo actual. Para este fin, puede contar esta Organización con el apoyo de Cuba.

Muchas gracias

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