Hacia una crítica marxista de la deuda pública

Por: Pablo Abarca

Este escrito es debido a la necesidad que tiene los partidos y pensadores de índole marxista en cuanto al fenómeno de la deuda pública. Esto lo hago porque los compañeros y compañeras sumamente valientes ocupan de un discurso científico claro para sustentar sus conclusiones.
Sabemos que la categoría fundamental del pensamiento marxista es el plus valor; la cantidad de valor realizada por el ser humano y no reconocida por el sistema capitalista a su creador el trabajador. De esta forma se crea la riqueza del capital; el hurto de lo no pago si en termino simples queremos hacerlo ver, aunque es más que eso. Marx desarrolla en el tomo III de su obra el Capital la fisonomía del capital en general con esto quiero decir que existe en las páginas del capital una visión de toda la estructura del capital lo que nos puede acerca a lo que entendemos como macro economía. Para Marx el capital en general se divide en capital productivo o industrial, el capital comercial o traficante de mercancías y el capital financiero o el capital a interés.

La creación del mundo material subyace en el capital productivo, es quien transforma la materia circundante mediante el ejercicio del trabajo vivo de sus asalariados en mesas, carros o edificios. El capital comercial transporta los objetos por todas las partes del mundo para su intercambio. El capital financiero monopoliza el dinero, lo sede a préstamo a los demás tipo de capital. Para Marx el capital productivo es quien crea el plus valor, y este es repartido entre los distintos tipos de capitalistas. La tasa de interés es para Marx una cuota del plus valor generado por el capital productivo es decir la tasa de interés depende para su reproducción de la reproducción del capital productivo.

Marx nos define:
“Supongamos que la cuota media anual de ganancia sea el 20%. Según esto, una máquina con un valor de 100 libras esterlinas produciría, empleada como capital, en las condiciones medias y a base de la relación media entre inteligencia y la actividad encaminada a un fin, una ganancia de 20 libras esterlinas. Por tanto, un hombre que disponga de 100 libras esterlinas tendrá en sus manos el poder para convertir estas 100 libras esterlinas en 120 o, lo que es lo mismo, para producir una ganancia de 20 libras. Tiene en sus manos un capital virtual de 100 libras esterlinas. Si este hombre cede las 100 libras por un año a otro que las emplee realmente como capital, le entrega el poder de producir 20 libras esterlinas, es decir, una plusvalía que no le cuesta nada, por lo cual no paga equivalente alguno. Si al final del año este hombre abona al propietario de las 100 libras 5 libras, supongamos, o sea, una parte de la ganancia obtenida, le pagará de ese modo el valor de uso de las 100 libras esterlinas, el valor de uso de su función de capital, de la función consiste en producir 20 libras esterlinas de ganancia. La parte de la ganancia que le abona se llama interés, que no es, por tanto, más que un nombre especial, una rúbrica especial con que se denomina una parte de la ganancia que el capital activo, en vez de embolsarse, tiene que ceder al propietario del capital”

Esto quiere decir que existe una conexión evidente entre la tasa de interés y la creación de la riqueza material. La disociación que existe ahora en día inclusive entre el crecimiento de la tasa interés y el crecimiento de la riqueza material es una contradicción que Marx llama “la forma irracional del movimiento del capital real”; la compensación de los capitales cedidos al capital industrial o el capital comercial mediante un tiempo jurídico sin conexión con el proceso real de producción del capital y su circulación es una forma irracional de ver el movimiento real. La ley que rige el ritmo de rotación de los medios de pago, se encuentra disociada de su fuente de generación.

Cómo podemos ver esta disociación real; fácil la tasa de crecimiento del PIB en Costa Rica es de un 3% inter anual mientras la tasa de interés en este caso de la deuda publica crece a un 15% inter anualmente. Esto quiere decir que el crecimiento desmedido del interés va usurpando proporciones mayores del plus valor. El capital productivo reacciona a esta medida buscando formas alternativas de mayor extracción de plus valor, ya sea mediante prolongaciones de las horas laboradas, disminuciones de salario en términos reales mediante una nula aumento salarial al año u aumentando la productividad del trabajador lo que los economistas marxistas llamamos modificaciones en la composición orgánica del capital (variaciones en el capital constante y variable).

Pero las contradicciones tienen puntos de inflexión, la extracción de plus valor por medio del capital financiero hacia el capital comercial dependiente del capital productivo, o el capital financiero directamente al productivo, provoca que el productivo llegue a un momento donde no pueda operar, donde no puede inclusive encontrar formas para extraer al trabajador más valor, en ese momento cesa la creación de la riqueza material, ya no hay forma de dividirse las tajadas de valor hurtado entre los distintos capitalistas. El capital financiero al no tener una conexión consciente con el capital productivo impone cuotas de interés o mejor dicho cuotas de plus valor que le hacen imposible al capital productivo poder pagar, porque son porcentajes de creación material físicamente imposibles de realizar.

Si la riqueza material de Costa Rica crece al 3%, y el interés a un 15%, es decir la relación es de 1 a 5 veces más para el sistema financiero, esto es lo que Marx llama capital ficticio, capital que no tiene relación con su verdadero valor.
De esta forma escueta quiere darles a entender que debe existir una política donde se situé el crecimiento del interés en relación al crecimiento de la creación material, sino viviremos como lo estamos haciendo ahorita desbarajustes en las proporciones de los capitalistas en la obtención de plus valor que se traducen en mecanismo de mayor extracción para el trabajador o lo que es peor, desbarajustes que pueden llegar a la quiebra al capital productor de la riqueza material llevándonos a crisis sistémicas del capital en general.

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