Gobierno juega con fuego e incita a la violencia

Por: Martín Rodríguez E

En las pasadas elecciones nacionales el pueblo costarricense se encontró ante una disyuntiva que a muchos les pareció que era entre lo más radical y lo más racional, enfrentados no en temas fundamentales de desarrollo del país, de gobernabilidad, en temas de creación de fuentes de empleo, de construcción de vivienda popular, de tierra a los campesinos, de oportunidades de estudio para la juventud costarricense, por ejemplo, si no en temas relacionados a concepciones religiosas. Si bien los derechos de distintos sectores sociales son incuestionables y es lamentable que se convirtiera en tema de campaña electoral si una persona tiene o no el derechos de ser quien es, lo fundamental es que el sistema político y social imperante, el capitalista, es el que impide que los costarricenses disfrutemos plenamente de esos y muchos derechos más.

Para los que compartimos la posición del Partido Vanguardia Popular, el Partido de los comunistas costarricenses, teníamos muy claro que no importaba si ganaba el Partido Acción Ciudadana, PAC, o el Partido Restauración Nacional, PRN, ambos iban a responder a los intereses de los sectores de la oligarquía nacional y del imperialismo norteamericano.

Los grandes medios de “comunicación”, cuyos dueños son precisamente parte de esa enquilosada y nauseabunda oligarquía criolla, no solo se prestaron al juego electoral con los temas que a ellos les convenía se discutieran, sino que además, llevaron el “control” del debate electoral.

Hoy, luego de la entrega formal del poder a los mismos de siempre y por quienes el pueblo costarricense no solo no votó, sino que hasta castigó con no votarlos, queda demostrado que los costarricenses fueron engañados, engatusados y que tanto el Partido Liberación Nacional, PLN, como el Partido Unidad Social Cristiana, PUSC, gobiernan por intermedio de dos partidos que son sus títeres políticos, el PAC y el PRN, junto a otros que le hacen el juego y son cómplices.

Todo el equipo económico del PAC proviene de la más rancia escuela económica neoliberal, y por tanto, cuenta con la “bendición” de los entes financieros internacionales, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y ahora la llamada Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, que impone las nuevas medidas económicas que afectan a todo el pueblo costarricense.

El régimen Piza-Alvarado no solo impone el congelamiento salarial, también ataca las Convenciones Colectivas de Trabajo, recorta salarios y se apresta a imponer de forma dictatorial, una serie de impuestos que llevará a miles de familias a engrosar las estadísticas de pobreza y pobreza extrema.

Esto queda claro en el reportaje de la BBC Mundo de Inglaterra, en donde ubica a Costa Rica ocupa el noveno lugar del mundo con mayor crecimiento en desigualdad, y sabemos bien que este efecto capitalista aumenta la brecha entre los ricos y los pobres y en donde las diferencias son cada vez más notorias; lucha de clases diría Marx, ubicando a nuestro país en el “top ten” de la disparidad y la diferencia de clases.

Los países más desiguales del mundo, según el propio Banco Mundial, y de acuerdo a la medición mediante el Coeficiente de Gini, son: Sudáfrica, Haití, Honduras, Colombia, Brasil, Panamá, Chile, Ruanda, Costa Rica y México.

Recientemente un medio de comunicación, Diario Extra, editorializa precisamente sobre el tema de ese informe de la BBC Mundo. Indica que las “estadísticas que muestran lo publicado por BBC, la Encuesta Continua de Empleo 1 del Trimestre del 2018 destaca que a nivel nacional, la tasa de desempleo pasó de 9,1 % a 10,3 % entre el primer trimestre de 2017 y 2018. Este aumento se debe a un mayor desempleo femenino que llegó al 13,1 %, aumentó de forma significativa 1,8 pp. interanualmente, mientras que, para la población masculina, la tasa fue de 8,6 %, sin variación estadística interanual.

Otro dato revelador es el subempleo, el porcentaje de personas ocupadas en subempleo se estimó en 7,2 %, la tasa de subempleo femenina aumentó 1,7% con respecto al mismo período del año anterior, siendo de 10,7 %. Para los hombres se estimó la tasa en 5,2 %, sin cambio significativo.

La desigualdad también es evidente cuando de trabajo infantil se trata, en 2016, el Ministerio de Educación Pública (MEP) registró que 405 niños de entre 7 y 12 años trabajaban al tiempo que estudiaban; 41 de estos menores no volvieron al centro educativo por tener que laborar. Otros 21 niños que asistían a clases preescolar, menores de 7 años, trabajaban después de presentarse a clases, 14 de ellos fueron posteriormente retirados por sus padres del sistema educativo.

Para el 2017, que son las cifras más actualizadas, 1.642 adolescentes de entre 12 y 15 años estudiaban y trabajaban, 89 de esa edad no lograron terminar el colegio por cumplir con sus obligaciones laborales. De la población de entre 15 y 18 años del MEP, se encontraban trabajando 4.733 jóvenes.”

Este gobierno juega con fuego, el tema es que lo saben y se preparan para los efectos que causará, entrena a los cuerpos policiales con la criminal asesoría israelí, esa misma que invade y asesina en Palestina. Compra equipo militar que está en proceso de actualización para poder reprimir protestas sociales y fortalece todo el aparato de “seguridad nacional”, pero no para las bandas delictivas de narcotraficantes, sino para identificar y dar seguimiento a los líderes sindicales, sociales y políticos.

Este gobierno sabe muy bien que la respuesta del pueblo a tanto acoso y ataque a los más elementales derechos humanos será la protesta, las manifestaciones en las calles, la lucha social. También sabe y prepara la clásica respuesta del régimen capitalista en decadencia, la represión.

El pueblo costarricense y sus organizaciones sociales, sindicales y políticas deben asumir el reto impostergable de organizarse, de coordinar y unir fuerzas para luchar por los derechos humanos. Por ello el Partido Vanguardia Popular (PVP) tiene la acertada tesis de trabajar en ese sentido, la creación de un gran Movimiento de Unidad Popular, “La gran tarea de los costarricenses es la recuperación plena del derecho a decidir (soberanía) y la auténtica justicia social para todos trabajadores de ciudad y del campo, así como el pleno respeto de los derechos humanos para todos los excluidos, discriminados y ofendidos.”.

Concluyo con las siguientes declaraciones del PVP en varios de sus documentos, “para que la unidad fructifique debe expresar toda la diversidad de opiniones y de modelos de acción que genera la propia lucha popular.

La unidad tiene que ser la confluencia de diversas ideas programática y de diversas concepciones de la práctica política, anudadas todas por un propósito central: la sustitución de la hegemonía de los corruptos y explotadores por una nueva hegemonía, por una nueva cultura política, asentada en los intereses más genuinos de los trabajadores, de todos los luchadores sociales y del respeto absoluto a la soberanía nacional.

La meta de la unidad popular ha de ser la justicia social para los obreros, los empleados, los campesinos, los intelectuales, las mujeres, los jóvenes; la igualdad para todos los que sufren discriminación a causa de evidentes violaciones de sus derechos humanos fundamentales y el pleno respeto a la soberanía nacional, de tal manera que los destinos de la nación sean decididos democráticamente por nuestro pueblo, sin injerencias extranjeras.

En las condiciones de este momento se puede afirmar que la esencia de la ética política es la lucha por la unidad popular.”

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