El pueblo nicaragüense debe resolver sus problemas según su voluntad y el respeto a su autodeterminación

LOS ESTADOS UNIDOS PARECEN DESTINADOS POR LA PROVIDENCIA PARA PLAGAR LA AMÉRICA DE MISERIA EN NOMBRE DE LA LIBERTAD.” SIMON BOLIVAR

El Partido Vanguardia Popular ha seguido con especial atención y preocupación los graves acontecimientos ocurridos en Nicaragua en la última semana.

Nos parece que lo principal en este momento es que se escuche la voz conciliadora del Gobierno del Presidente Ortega. A ese propósito el instrumento jurídico que estableció cambios en la administración de la Seguridad Social fue eliminado, con el evidente propósito de iniciar negociaciones con los sectores interesados. Este es el único camino idóneo para lograr la solución pacífica de los conflictos. Esto es así si es que se quiere buscar nuevas soluciones a los problemas generados por la propuesta de la dirección del sistema de pensiones y de atención de enfermedades.

Por supuesto que avalamos el derecho de cualquier pueblo o sector de ese pueblo a protestar por lo que considera injusto. Un sector de los participantes en las protestas en Nicaragua lo hacen con plena justicia, pero la protesta ha sido distorsionada por algunos factores que están fuera del alcance tanto del gobierno como de los que reclaman justicia.

Entre los elementos distorsionadores consideramos los siguientes: a) el monopolio mediático que responde siempre a los intereses del imperialismo norteamericano y de las oligarquías criollas. Todos los medios puestos al servicio de esos intereses distorsionan la realidad y estimulan la violencia y b) a los intereses de los empresarios nicas y de otros países que no aceptan elevar su contribución al sistema de pensiones, que han incorporado a esa lucha a mercenarios rentados para estimular la violencia política. Esto ha provocado una importante cantidad de muertes, en ambos bandos, que por supuesto lamentamos profundamente.

También nos parece muy negativa la inaceptable intromisión del Gobierno de Costa Rica, en asuntos que corresponden al gobierno y al pueblo nicaragüense. Por las mismas razones que los costarricenses no aceptamos interferencias en los asuntos privativos de nuestra soberanía debemos respetar los derechos propios de otros países, en este caso de Nicaragua.

Es necesario reconocer que el Presidente de Nicaragua fue el conductor principal de la gesta que condujo al derrocamiento de la dictadura de Anastasio Somoza. Daniel Ortega y un grupo importante de combatientes hicieron realidad las ansias de libertad de Augusto César Sandino y Carlos Fonseca Amador. Esto lo hace acreedor a nuestro respeto y pedimos, incluso a sus enemigos, que no olviden esta circunstancia.

También es necesario subrayar que los Gobiernos de Ortega Saavedra han servido especialmente a los sectores más pobres y discriminados del pueblo hermano. Su gestión se ha concentrado en la superación de las condiciones de atraso, de abandono social y de explotación generados, tanto por los grandes ricos en sus gobiernos, como por los monopolios yanquis. Ha sido una tarea enorme y compleja en la que pueden haberse cometido errores pero que, a pesar de ellos, jamás se ha torcido el rumbo de las metas de justicia social y autodeterminación.

El pueblo nicaragüense, después de liberarse de la dictadura, debió hacer frente a una guerra brutal y cruenta, inspirada y dirigida por el Gobierno de los Estados Unidos. La Agencia Central de Inteligencia, la CIA, logró involucrar en esta guerra a todos los países del istmo, incluyendo, como es bien sabido, a nuestra Costa Rica. En la historia este proceso es conocido como el “caso Irán-Contras”. Un nefasto capítulo de la intervención del imperialismo norteamericano en los asuntos de otros países. Esta guerra fue dirigida por el Presidente Reagan, el Vicepresidente Bush y por el militar Oliver North.

Fueron tan grandes los daños ocasionados a Nicaragua en esa injusta guerra que la Corte Internacional de Justicia de la Haya condenó al Gobierno de los Estados Unidos a pagar 17.000 millones de dólares. El imperialismo no ha reconocido a la Corte de Justicia ni ha pagado siquiera un centavo.

El imperio no solamente no reconoce esa sentencia de la Corte, sino que para aumentar sus presiones sobre el hermano país, el Congreso de los Estados Unidos ha aprobado el llamado Nica-act, que es la Ley de Condicionamiento a la Inversión Nicaragüense (Nicarguan Investment Conditionality Act). Este proyecto busca bloquear los préstamos de instituciones financieras internacionales a Nicaragua.

A juzgar por el uso del monopolio mediático y las declaraciones de funcionarios del Gobierno de los Estados Unidos se puede concluir que, en las dificultades, protestas y conflictos de Nicaragua, al igual que en otros países, está presente el imperialismo para golpear, someter y destruir a los defensores de la libertad y de la soberanía de los países latinoamericanos. El financiamiento de Estados Unidos a entes no gubernamentales o llamadas ONG´s, por medio de la USAID y otros similares, son un instrumento utilizado en América para pagar mercenarios y comprar armas. Se repite en Nicaragua, con pocas variantes, los métodos conspirativos utilizados contra otros gobiernos progresistas y democráticos. El bloqueo a Cuba, el intento de someter a la Revolución Bolivariana en Venezuela, los Golpes de Estado en Honduras, Paraguay y Brasil, la traición de los vendidos como ha ocurrido en Ecuador.

Los gobiernos independientes y progresistas han sido derrotados y los movimientos que les han servido de base, severamente golpeados por los imperialistas.

Hay sobradas razones para concluir que los problemas sociales y políticos de Nicaragua están siendo manipulados por fuerzas imperiales que quieren convertir a un país libre en un país sometido a su voluntad.

Henry Kissinger en su libro LA DIPLOMACIA pone al descubierto la esencia profunda de las raíces de la política del imperialismo. Copiamos unas líneas de ese libro: A menudo, los teóricos del equilibrio del poder nos dan la impresión de que esta es la forma natural de las relaciones internacionales. De hecho, sólo rara vez han existido sistemas de equilibrio en la historia humana” y más abajo agrega: “…Para la mayor parte de la humanidad y en los más largos periodos de la historia, el imperio ha sido el típico modo de gobierno. Los imperios no tienen ningún interés en operar dentro de sistema internacional; aspiran a ser ellos el sistema internacional. Los imperios no necesitan un equilibrio del poder. Así es como los Estados Unidos han dirigido su política exterior en América…”

La política imperial de los Estados Unidos está en todas partes, en todo el globo terráqueo y, por supuesto, también en Nicaragua.

El pueblo nicaragüense es un pueblo hermano y esta condición debe estar siempre presente.

Partido Vanguardia Popular
Dirección Política

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