Una nota aclaratoria a don Abel

Por: Humberto Vargas Carbonell
El señor Abel Vargas hizo algunos comentarios al pie de una pequeña nota en que hice referencia a la conducta de algunos dirigentes del Partido Liberación Nacional.
Ejército Rojo de la Unión Soviética se funde en un abrazo con los liberados de Auschwitz
Ejército Rojo de la Unión Soviética se funde en un abrazo con los liberados de Auschwitz en Alemania

Copio parte del comentario del señor Vargas: “Sin embargo hay aspectos de la actuación de los años cuarenta en que los comunistas no fueron inocentes y hasta podrían explicar hasta cierto punto la represión posterior contra ellos.

Hay pasajes como el de la panadería Musmani (que enfurecieron a Figueres), donde las turbas de izquierda, con ocasión de la guerra mundial, saquearon el negocio y tiraban la harina a media calle, calle que luego los bomberos lavaban con la consecuente pérdida de un producto vital para la alimentacion del pueblo en tiempos de crisis; acto que conllevaba un vandalismo desenfrenado y causaba repudio entre la población en general.
Asimismo el saqueo de los negocios de italianos, alemanes y españoles (caso del Bar Azul, actual Automercados) lo que constituyó una versión tica de la Noche de los Cristales Rotos de los nazis,pero al revés; las brigadas de choque de los comunistas que apaleaban ciudadanos en las calles josefinas y en las cabeceras de provincia…”
1.- Los comunistas nunca hemos alegado “inocencia” para referirnos a nuestros actos políticos; personalmente no creo que en la lucha política haya actos inocentes. Todos los actos tienen siempre un propósito,  pueden ser errados pero nunca inocentes. Esto es tan cierto para la derecha como para la izquierda.
2.- En los años que precedieron al golpe de Estado de José Figueres Ferrer, por el cual sustituyó al señor Teodoro Picado, en nuestro país se desarrolló una intensa lucha de clases, de un lado los obreros organizados en la Confederación de Trabajadores de Costa Rica, encabezada por el compañero Rodolfo Guzmán y por el otro, diversos sectores de la oligarquía. Estas fueron las fuerzas sociales principales, a las que se sumaron  otros grupos de  diversos estratos sociales.
Como suele ocurrir en las luchas políticas el carácter clasista de la lucha se disfraza y adopta el nombre de los dirigentes principales. En aquella época a unos les llamaron “calderocomunistas” y otros pasaron por distintos apelativos referidos a sus dirigentes principales, primero cortesistas (referidos a don León Cortés Castro), luego ulatistas (referidos a Otilio Ulate Blanco) y finalmente Figueristas (referidos a don José Figueres Ferrer).
Esos nombres no cambiaron la esencia de la lucha en ese momento, que era el choque de dos clases sociales fundamentales, la oligarquía y la clase obrera.
El centro de esa lucha no fue nunca la democracia, esa fue la máscara tras la cual  se escudó la lucha contra la reforma social promovida iniciada  por importantes grupos económicamente poderosos y simpatizantes del nazi fascismo.
Es necesario tener en cuenta un elemento muy importante, estas luchas ticas  coincidieron en el tiempo con el desarrollo de la guerra contra los nazis y contra todo el eje fascistas. En esta guerra unieron esfuerzos bélicos la Unión Soviética y los Estados Unidos y esa colaboración mutua hizo posible alianzas entre los grupos burgueses democráticos y progresistas con los comunistas. La alianza del Bloque de la Victoria no se dio solo en Costa Rica aunque aquí tuvo rasgos distintivos muy significativos, entre ellos el apoyo de un sector de la jerarquía católica representada por Monseñor Sanabria.
Esta disposición de fuerzas sociales y sus expresiones electorales, que no siempre son lo mismo, empujaron a un ambiente violento.
La violencia política tiene las más diversas manifestaciones, en aquella época alcanzó manifestaciones extremas, tanto que condujo a un levantamiento armado.
3.- Don Abel acusa a los comunistas de los asaltos a distintos centros comerciales en el 4 de julio 1942. Eso fue obra de grandes masas populares, como parte una la protesta política como diremos y por la mala situación de grandes masas. Por supuesto que esos actos, con toda seguridad, participaron también miembros del Partido Comunista
Resumo los acontecimientos.
El 2 de julio de 1942 un barco mercante surto en Puerto Limón fue hundido por un submarino alemán. Entonces, en la región caribeña las fuerzas navales nazis tenían dos submarinos, el U-159 y el U-161. Parece que esas naves ya habían realizado algunas operaciones y realizaban actividades de control en el Mar Caribe.
El barco dañado pertenecía a la United Fruit Co. Se le había bautizado como San Pablo. Según información de La Nación en ese ataque murieron 23 trabajadores costarricenses.
Con ese motivo se organizó una marcha de protesta que se realizaría el día cuatro de julio, es decir, dos  días después del ataque nazi al muelle de Limón.
Parece que el desfile de protesta y solidaridad fue organizado principalmente por el Comité de Unificación de las Asociaciones Antinazis. Esa organización era presidida por el señor Fernando Valverde Vega, quien luego fue uno de los fundadores del Partido Liberación Nacional y luego Ministro de Gobierno de ese partido.
Arnoldo Ferreto, nuestro querido y siempre recordado camarada, afirmó en una entrevista, que el señor  Fernando Valverde Vega entregó a otro camarada, igualmente estimable, Manuel Moscoa, “unas listas contentivas de los nombres de los establecimientos comerciales que, propiedad de alemanes, italianos y aún españoles que había que lapidar.” (Tengo en mi poder esa lista, pero es tan larga que no tiene cabida en esta breve nota).
4.- Con todo respeto don Abel me siento obligado a decirle que los actos a los que hice referencia arriba no pueden ser comparados con la Noche de los Cristales Rotos (kristallnacht). Lo que ocurrió en Alemania fue una horrible matanza de judíos, uno de los crímenes más horribles del nazismo.
Cuando ocurrió lo relacionado con el hundimiento del barco San Pablo, era apenas un niño y no me  felicito de que actos como esos ocurran en mi país. Seguramente que ahí participaron comunistas y estoy seguros que todos ellos hubieran dado la vida en la lucha contra el nazismo. Ningún comunista jamás discriminará a nadie por su religión o por el color de su piel o por su género o por su orientación sexual. Nuestro norte es la lucha por la igualdad. En relación con los judíos le cuento que muy joven visité el campo de concentración Auschwitz. Ese inmenso mundo de maldad me marcó para siempre. Y entendí la importancia de luchar por la igualdad contra todas las manifestaciones de discriminación. Esa experiencia me ayudó a solidificar mis convicciones comunistas. Jamás seré antisemita, soy enemigo jurado de los sionistas que gobiernan Israel  por su política criminal contra el pueblo palestino.
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