Steinmetz el ingeniero que aconsejó a Lenin la electrificación de Rusia

Charles Proteus Steinmetz, matemático e ingeniero nacido en Breslavia, actual Polonia. Hijo de un obrero ferroviario y huérfano de madre, padeció de una variedad de enanismo y numerosas condiciones médicas. Esto no le impidió sobresalir en el área académica y revolucionar la generación y distribución de energía eléctrica a principios del siglo XX.

Estudió en la Universidad de Breslavia y fue militante en una organización estudiantil asociada al Partido Socialdemócrata de Alemania  y redactor de un periódico llamado “La voz del pueblo”. Fue víctima de persecución política y en 1889 tuvo que exilarse en Nueva York.

Desde el exilio se destacó por introducir el análisis de señales mediante fasores y números complejos, una genial innovación que sigue siendo la base del modelado de circuitos en corriente alterna. También hizo estudios importantes relacionados con la histéresis de materiales ferromagnéticos, fundamentales para el desarrollo de dispositivos como transformadores, motores y generadores e incluso memorias magnéticas.

Steinmetz tuvo gran sensibilidad social y colaboró con la alcaldía de Schenectady (en manos del Partido Socialista de América) para ayudar a niños migrantes, distribuir libros de forma gratuita y plantarle cara a la desnutrición y las condiciones paupérrimas en las que vivía la población en aquél entonces. Sin embargo, no se limitó al activismo a su militancia socialista de joven, mantuvo correspondencia con Vladimir Ilich Úlianov, Lenin, y aconsejó al gobierno soviético respecto al plan de electrificación de Rusia.

“…usted, como representante de los ingenieros electricistas y sobre todo en uno de los países técnicamente avanzados, se ha convencido de que es necesario e inevitable sustituir el capitalismo por un nuevo orden social, que implantará la regulación planificada de la economía y asegurará el bienestar de todas las masas populares sobre la base de la electrificación de países enteros.”

(Carta de Lenin a Steinmetz del 10 de abril de 1922, publicado en Pravda el 19 de abril de 1922).

En la actualidad la ciencia y la tecnología están sujetas a los caprichos del mercado y los monopolios internacionales. El conocimiento científico es un lujo que solo se pueden dar unos pocos privilegiados, la ciencia queda en segundo plano tras el afán de lucro y la obsolescencia programada. Por eso resulta tan valioso recordar a uno de los grandes pioneros de la ingeniería moderna, que dedicó toda su vida a la democratización del conocimiento, la innovación y el cambio social.

 

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Por: Alberto Alfaro

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