Algunas palabras sin interés electorero

Política y religión son elementos de la superestructura ideológica que se entrelazan continuamente y el peor momento en el desarrollo social se da cuando la política se subordina a la religión. Esta relación ha estado presente en todas las etapas de la historia  humana.
El fanatismo religioso lleva implícito un poder de dominación absoluto que excluye cualquier manifestación de libertad. La religiosidad implica un dominio total, incluyendo aquellos elementos de la conducta humana que no se regulan por  el derecho. La religión es dominio total sobre la subjetividad, es el dominio sobre el individuo independientemente de las relaciones sociales.
Los que hablan de una relación personal con Dios en la realidad están hablando de una subordinación personal con  el sacerdote, es decir con la personificación de ese Dios ante la comunidad. Y esta subordinación anula cualquier resquicio de libertad. El sacerdote es persona y el seguidor una cosa.
Esta es la esencia de un régimen inquisitorial, que no tiene relación solo con la historia de la iglesia católica romana, sino con todas las manifestaciones teocráticas en todas las latitudes y en todos los tiempos.
La teocracia no solamente afecta la vida de los individuos, su víctima son también las colectividades y hasta naciones enteras. Cuando la ciencia y la creación artística no  se subordinan a preceptos teocráticos desaparecen o son perseguidos.
¿Está la sociedad costarricense al filo del  riesgo de un régimen teocrático?
Leyendo el resumen de los escritos del “apóstol” Rony Chaves que se publican en la Revista Semanal de “La Nación” de esta fecha he llegado a la conclusión de que la respuesta a la pregunta planteada es un rotundo sí.
Ese señor Chaves que ha declarado la guerra a los católicos, con los argumentos más estúpidos imaginables, anuncia un guerra interreligiosa. Lamentablemente la jerarquía católica es cómplice consciente de esos enemigos, lo cual  solamente se explica por lo mucho que tienen en común y por la debilidad intelectual y moral de sus jerarcas. El estallido definitivo solo podrá conocerse después del primero de abril.
Piensen en que el jefe real del posible gobierno pentecostal será un señor que dice que es obedecido por las placas tectónicas y que, en consecuencia, con mayor razón deberá ser obedecido por los simples mortales.
La conclusión de Chaves es que hemos vivido y vivimos en un país gobernado por fuerzas diabólicas y que su misión será liberarlo del satanismo imperante. Siguiendo la lógica de su texto habría que destruir tempos católicos y reubicar los montes que embellecen nuestro lindo Valle Central. Como no soy psiquiatra debo confesar que nunca había encontrada tanta locura en las páginas de un libro o de un periódico.
Ahora el candidato Fabricio Alvarado dice en el periódico que no conocía los escritos de su “apóstol” Rony Chaves.
Eso es hipocresía y jugarreta electorera. En todo caso debe cuidarse porque como un nuevo Judás a esta negando al ungido por su Dios.
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Por: Humberto Vargas Carbonell
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