Costa Rica: Los principales mecanismos del Fraude Fiscal Corporativo

El país ha promovido la economía más desregulada y abierta de la subregión centroamericana, es el país que posee la mayor cantidad de Tratados de Libre Comercio (TLCs) vigentes, 14 en total, 4 TLCs más en proceso de negociación, 14 Tratados Bilaterales de Protección de Inversiones (TBIs) vigentes, 2 Acuerdos Bilaterales para evitar la doble imposición (Alemania y España) y 1 acuerdo (México) en trámite de ratificación legislativa.

Además, ha promovido desde principios de la década de los noventa otras formas de apertura como la desregulación total de la cuenta de capital, eliminación desde 1992 del requisito de registro de los flujos de capital (Coronado:2015), apertura del mercado cambiario y de seguros, creación de un sólido modelo de Zonas Francas con estímulos fuertes para la atracción de Inversión Extranjera Directa (IED). Estos cambios nos llevaron a convertir a Costa Rica en un importador neto de capitales, algo que se ha mantenido hasta la fecha.

No sorprende por tanto que el país esté a nivel de América Latina en uno de los niveles más altos de Flujos Financieros Ilícitos (FFI), según datos de la CEPAL para el año 2013 dichos flujos financieros fueron de $20.898 millones de dólares que representaron para ese año un 15.8% del PIB. Para ese año 2013 el total de los flujos financieros ilícitos para toda América Latina fueron de $100.000 mil millones de dólares, lo que significa que Costa Rica representó casi el 29% de la totalidad de los FFI que salieron de nuestra región.

Ocupamos ese año el tercer lugar en volúmenes de fuga de flujos financieros en América Latina superados sólo por México y Brasil, y superamos a economías mucho más grandes e industrializadas como Argentina, Chile, Perú, Colombia, Venezuela. Qué puede explicar que una economía tan pequeña como la costarricense sin contar con petróleo, ni minerales pueda tener más flujos financieros que economías como la venezolana que es el quinto productor mundial de petróleo, o Chile el principal exportador mundial de cobre o Perú con una fuerte explotación minera.

La explicación es que el país ha promovido tres mecanismos que estimulan la fuga gigantesca de capitales sin pagar impuestos, uno es la falsa facturación en el comercio internacional del país, otro es la opacidad tributaria que estimula una alta evasión fiscal corporativa lo que permite salida de capitales sin gravámenes y tercero un amplio régimen de exoneraciones fiscales que se convierte en una puerta para la salida de flujos financieros.

  • Falsa Facturación en el comercio internacional: El país tiene un comercio internacional básicamente orientado a los Estados Unidos y la Unión Europea, con ambos tiene vigentes TLCs y TBIs con varios países europeos. El sector exportador de los servicios es uno de los más dinámicos y está basado en el régimen de zonas francas con fuertes exoneraciones y estímulos fiscales, y después está la producción agroalimentaria de frutas frescas. Es comprensible que un sector de comercio internacional sostenido por ese andamiaje de protecciones y estímulos los utilice para no sólo tener beneficios de estos, sino también para aprovecharlos a fin de estimular la fuga de flujos financieros.
  • Según datos de la organización Global Financial Integrity (GFY), para el período 2004 al 2013 la Falsa Facturación representó el 54.5% del total del comercio internacional del país. Más de la mitad de todas las transacciones tanto de importaciones como de exportaciones que se llevaron a cabo en el país usaron la Falsa Facturación como mecanismo para la evasión del pago de impuestos, por lo que dichos recursos los enviaron como Flujos Financieros Ilícitos a guaridas o paraísos fiscales. Este dato se puede quedar subvalorado si sumáramos lo que se pudo evadir utilizando otros mecanismos de Precios de Transferencia además de la Falsa Facturación.
  • Exoneraciones y Gasto Tributario: La política de exoneraciones que ha mantenido el país ha estado sustentada en la estrategia de atracción de Inversión Extranjera Directa (IED) principalmente en el modelo de Zonas Francas que es donde tienen su base casi la mitad de las exportaciones nacionales. Además de ese sector también gozan de fuertes estímulos fiscales vía exoneraciones el sector financiero y los seguros que no desarrollan su actividad en el régimen de zonas francas.
  • El costo fiscal de dichas exoneraciones es muy alto para el país, para el año 2013 el gasto tributario representó un 5.93% del PIB. Los principales beneficiados son las zonas francas, los importadores, el sector financiero que tiene exoneración a los rendimientos y dividendos y las ganancias patrimoniales. Estas exoneraciones en el caso de las zonas francas y de los importadores abren portillos para estimular la falsa facturación.
  • Evasión Fiscal: La evasión es la consecuencia de un sistema lleno de medidas desregulatorias para estimular el libre tránsito de capitales, hoy representa en sólo dos impuestos ventas y renta un 7.75% del PIB. En el caso del Impuesto Sobre la Renta (ISR) la evasión de las personas jurídicas representa un 70% lo que significa en porcentaje del PIB un 4.2%. Toda esa cantidad de recursos que se deja de percibir por el estado costarricense por la vía de la evasión se va a sumar al volumen tan elevado que tenemos de flujos financieros ilícitos.

Queda totalmente evidenciado que los inmensos volúmenes de flujos financieros ilícitos se sustentan en un modelo creado con el fin de convertir al país en una jurisdicción atractiva para el tránsito de capitales. Dicho modelo se sustenta en un comercio internacional desregulado, lo que facilita que la práctica de la falsa facturación se desarrolle fuertemente como lo demuestran las cifras, un régimen de exoneraciones y estímulos fiscales, orientados a beneficiar a los mismos sectores vinculados al comercio internacional y una estructura tributaria débil que estimula la evasión fiscal del poder corporativo transnacional, todos esos recursos representan altísimos volúmenes de recursos que salen del país como flujos financieros ilícitos. Desfinanciando seriamente las políticas públicas sociales y deteriorando las políticas sociales, el efecto es obvio, Costa Rica es el segundo país en América Latina en donde más ha crecido la desigualdad social.

 

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Por: Jorge Coronado Marroquín
Para Libertad

 

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El autor es sociólogo de la UCR, con una especialidad en economía política de la Escuela de Estudios Superiores de Berlín/Alemania. Es miembro de la Comisión Nacional de Enlace (CNE) y del Bloque Unitario Sindical y Social Costarricense (BUSSCO), especialista internacional en temas de fiscalidad de la Red por la Justicia Fiscal de América Latina y el Caribe (RJFALC) y de la Red Latinoamericana sobre Deuda, Desarrollo y Derechos (Latindadd).

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