Elecciones 2018: Declaración del Partido Vanguardia Popular

No votar es servir a la patria.
Es la mejor y más clara protesta contra la injusticia social.
Si los votos dependen del dinero las elecciones son fraudulentas.

Unos pocos días -podríamos decir que horas- nos separan de las elecciones nacionales. Se elegirá al Presidente, Vicepresidente, así como a los cincuenta y siete diputados. Consideramos que es un momento propicio para destacar algunos momentos de la campaña.

1.- Llamamos a no votar, respondiendo así a una declaración de la Asociación “Reparación y  Justicia para los Damnificados” representante de miles de familias que reclaman por los daños sufridos por el Huracán Otto, la Tormenta Nate y otros fenómenos naturales igualmente destructivos. La razón de tal planteamiento se funda en razones de imprescindible justicia social. Resulta que en el Presupuesto Nacional se dispuso entregar a los partidos que participan en la campaña electoral 25.000 millones de colones y ni un centavo para las víctimas.

Frente a tal injusticia el pueblo debía expresarse y lo hizo: la respuesta legítima ante tal ignominia fue precisamente llamar a no votar por ningún partido.   Abstenerse es una expresión de voluntad política, absolutamente legítima y además, justa.

2.- Al llegar al final de la campaña la consigna de no votar se reforzó por otras razones que queremos expresar muy brevemente:

  1. a) Los gastos de la campaña electoral se financian con los impuestos que paga toda la población y que, en un sistema fiscal tan brutalmente regresivo como el imperante, lo pagan especialmente los trabajadores y otros sectores pobres y explotados. Pero a los partidos burgueses se les brinda un lujoso festín.
  2. b) El modelo de uso de la “contribución del Estado” es al fin cuentas un jugoso negocio de los bancos privados, los que compran los bonos que emiten los partidos, así ganan los descuentos e intereses. Al final de cuentas esos bancos son un factor decisivo en el resultado de las elecciones; de tal manera que los bancos privados se constituyen en el gran elector. Garantizando el financiamiento a los partidos de la oligarquía se excluye casi totalmente a los partidos que no gozan del favor de los bancos privados de la posibilidad de dar conocer sus propuestas y principios.
  3. c) El sistema es antidemocrático: garantiza a los partidos de los ricos la reproducción de su modo de explotación de los trabajadores, la posibilidad del nefasto ejercicio de la corrupción y a los monopolios imperialistas el poder político que le transfieren los traidores entreguistas que mancillan la soberanía nacional y explotan los recursos naturales y le roban su sudor a los obreros. El financiamiento de las campañas electorales es una trampa contra la democracia puesto que excluye a las fuerzas políticas revolucionarias y progresistas de la posibilidad de resolver los gravísimos problemas del pueblo por una vía electoral. El Código Electoral lo promulgó la burguesía para garantizarse el monopolio del poder político y al mismo tiempo engañar al pueblo con un inaceptable modelo electoral disfrazado de “democracia”.
  4. d) Cualquiera sea el partido que elija presidente, el poder fáctico, es decir, el poder de los que no fueron elegidos se mantiene intacto. Ese poder de hecho es ejercido por la cúspide de la clase hegemónica, por una coalición de los grandes millonarios organizados en las cámaras patronales, por los representantes de los monopolios extranjeros y ambos subordinados a los intereses estratégicos del imperialismo yanqui.

La gran tarea de los costarricenses es la recuperación plena del derecho a decidir (soberanía) y la auténtica justicia social para todos trabajadores de ciudad y del campo, así como el pleno respeto de los derechos humanos para todos los excluidos, discriminados y ofendidos.

3.- Los partidos de los ricos se han especializado en el engaño y la mentira;  pero es cierto que sus mañas electoreras se han debilitado. En todas las campañas políticas han ofrecido terminar o disminuir la pobreza, pero ésta es un producto esencial de la explotación capitalista que crece y se profundiza. Los ricos son conscientes de que ese ofrecimiento es el medio más eficaz para engañar precisamente a los pobres. Es el eslogan más repetido en todas las campañas electorales y por eso es la prueba más clara del engaño electorero.

Las estadísticas demuestran que la pobreza no ha disminuido y que, en algunos casos aunque disminuyan los porcentajes el número real de pobres aumenta. Las mediciones siempre  han resultado ser monstruosos engaños. La pobreza es el rostro auténtico de la explotación capitalista y precisamente por eso lo ideólogos de ese modo de producción lo encubren, pero las máscaras más refinadas no logran esconder la realidad.

No se puede olvidar que el eje central de la campaña que lo llevó a la presidencia a Luis Alberto Monge Álvarez fue la consigna “volver a la tierra” y  el eslogan fue cubierto por un manto de corrupción, entreguismo; en su gobierno se firmó el primer “Programa de Ajuste Estructural” con el Fondo Monetario Internacional. Así se inicio al proceso que nos sujetó al neoliberalismo y su consecuencia, el robo del Ferrocarril del Sur para entregarlo a la Compañía  Bananera. Con ese ferrocarril seguramente que la situación de esos pueblos sería mejor. La pobreza en el mundo entero sigue el  curso marcado por el capitalismo y, dirección contraria el mundo del capital  hace cada día más ricos a los ricos.

Una elección democrática debe garantizar que todo contendiente tiene las mismas condiciones económicas para el financiamiento de su campaña desde el inicio, si en la partida existe desigualdad en cuanto a la posibilidad de la exposición de sus ideas ante el pueblo se configura un fraude electoral.

Muchas otras razones nos permitirían afirmar que desde el primer momento el proceso electoral es absolutamente fraudulento porque es discriminatorio. Cuando hay posibilidades reales de un triunfo electoral de las fuerzas realmente populares surgen los golpes de Estado.

El régimen burgués es en esencia antidemocrático.

4.- En los  proyectos de desarrollo económico las propuestas son difusas y confusas, no existe claridad sobre ningún asunto. Esto se explica porque en los asuntos económicos y sociales la posibilidad de elaborar programas racionales está limitada por una red de convenios internacionales que se imponen por encima de la ley (artículo 7 de la Constitución Política). Decir la verdad en los asuntos económicos y sociales implicaría para los capitalistas la confesión de sus iniquidades.

Los 3 Programas de Ajuste Estructural  con el Fondo Monetario Internacional, el Tratado de Libre Comercio  con Estados Unidos, los vínculos con el Banco Mundial, la negociación con la OCDE y otros tratados de libre comercio, impiden tomar decisiones sobre estas materias. Las condiciones del sistema actual de dependencia, impiden cualquier modificación sustancial. Han encerrado la soberanía nacional de tal manera que  en este momento el motor de la economía es la Inversión Extranjera Directa. Las murallas levantadas por el neoliberalismo son inexpugnables, el que las derribe será condenado por la burguesía mundial y por los apátridas gestores del capitalismo dependiente. Por esa vía se nos condena a la dependencia y al sometimiento, en tanto no existe un gobierno realmente popular.

El cambio profundo y transformador está en manos de un pueblo organizado para luchar. Ningún movimiento de los explotadores podrá cambiar la dura realidad nacional.

5.- Cuando se habla de resolver el problema del desempleo se hace mención de la inversión extranjera y de nuevos instrumentos de dependencia.

La burguesía es cada día más incapaz y esta incapacidad la conducido a una real crisis general, que abarca la economía, la cultura y la ética. Llegaron a la conclusión de que o son sirvientes de los yanquis o no son nada. Esta crisis se refleja dolorosamente en la crisis social que padecen los trabajadores, tanto en la ciudad como en el campo.

Buen ejemplo de esta situación es que en el discurso electoral estuvo siempre ausente la situación de la economía campesina y las posibilidades del desarrollo de los recursos pesqueros.

El Estado costarricense no puede ayudar al desarrollo de una economía campesina, ni siquiera ayudar a los que perdieron bienes y cosechas por los embates de la naturaleza. Lo prohíben los tratados con los imperialistas.

Costa Rica necesita urgentemente desarrollar la agricultura campesina y la agroindustria. Este es el mejor camino para superar la pobreza y resolver problemas de empleo. Esta ha de ser la base de un auténtico desarrollo endógeno.

El otro campo en el cual es imprescindible el desarrollo es la pesca, principalmente de atún. Las riquezas del mar están puestas para que los extranjeros se la roben y además, produciendo enormes daños a las riquezas del mar. El mar nos dará riqueza y bienestar apara miles de familias.

Es imprescindible romper el monopolio del comercio de los productos de amplio consumo, ahora detentado por la empresa yanqui Walmart. Es urgente obligar a esta empresa a que compre a los costarricenses los productos que aquí se producen y autorizar las importaciones solamente en casos de inopia.

Los productos de la pesca y de la agricultura nacional deben exportarse con el mayor valor agregado.

Ni desarrollo de la agricultura campesina y ni de la pesca lo permite la dependencia del imperialismo. Por eso el desarrollo de la producción y del trabajo dependen de la recuperación de la soberanía nacional.

Así es que se puede afirmar que los candidatos le han dado la espalda a los intereses populares. Por eso no se debe votar por ninguno de ellos.

 

PARTIDO VANGUARDIA POPULAR

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