Unas palabras para explicar el sentido de una nota anterior

Hace unos días, después de dar otras razones, escribí lo siguiente: «Precisamente por eso hemos llamado a los costarricenses a no votar. Cualquier voto es complicidad con un modelo viciado puesto que se trata de una “democracia falsa” porque no es democrática. Es una disputa entre iguales, a los que no les interesan las demandas populares. Es una ambición individual para que todo siga empeorando. ¿Qué pasará? Seguirá este pueblo soportando lo que además de dañoso es pura charlatanería; se trata del enfrentamiento entre actores de un sainete sin sentido para ganar votos que habrán de servir para administrar intereses ajenos a las necesidades de las mayorías explotadas, ofendidas, discriminadas y sometidas a intereses extranjeros”.

Estas frases incitaron a algunas personas, entre ellas algunas muy respetables,  a hacer comentarios, en mi opinión inapropiados, porque no se refieren al fondo del asunto.

Por eso me siento obligado a dar algunas explicaciones, tan breves como me sea posible.

1.- No es cierto que como se dijo esa opinión sea exclusivamente mía; esta es la política adoptada por la dirección del Partido Vanguardia Popular.

Uno de los motivos generadores de esta política que vino a reforzar opiniones previamente discutidas fue la siguiente circunstancia: En el Presupuesto de la República se fijaron 25 mil millones de colones para financiar a los partidos políticos y ni un centavo para atender a los damnificados por el huracán Oto y por la tormenta Nate. En estos trágicos episodios, varios costarricenses perdieron la vida, otros sus viviendas, no pocos su trabajo y muchos campesinos sus cosechas. ¿Cuál es el deber del Estado, a quien debe servir prioritariamente? La respuesta negativa se llama tragedia.

2.- Nadie tiene la obligación de compartir nuestro pensamiento, el que haya decidido votar por uno de los postulados que lo haga. Pero nadie tiene el derecho de faltar el respeto a una organización que ha sido moralmente sólida y políticamente consecuente. Nadie niega que hemos cometido errores, pero que salvo algunos deslices, nunca el partido de los comunistas estuvo al servicio de los explotadores, ni de los nacionales ni de los extranjeros. La dificultades de hoy no nos abochornan nos enaltecen.

¿Será cierto que llamar, en las condiciones concretas de este país, en el que vivimos, llamar a la abstención electoral es fortalecer a la oligarquía y a los neoliberales?

No comprendemos como se hace semejante afirmación, sin sustentarla con argumentos. Es una flecha disparada sin propósito ni puntería.

¿Cuál de los partidos y de sus candidatos han presentado un programa anti neoliberal o que siquiera contradiga los intereses de la oligarquía, salvando al candidato del PT? Algunos como Álvarez Desanti y Juan Diego Castro pertenecen a esa élite del dinero y otros no pasan de ignorar los problemas presentes y los que vendrán provocados por la hegemonía de una clase social  explotadora y entreguista.

3.- Me explican que algunas personas pueden llegar a la conclusión semejante a la del aparte anterior porque se les ha hecho creer que los votos ausentes, los nulos y los blancos se suman a los que obtienen la votación mayor.

Para los que así piensan les digo que eso no es cierto, puesto que la elección la deciden exclusivamente los “votos válidos”. Para confirmar lo dicho copiaré algunos textos legales: Articulo 138 de la Constitución Política (párrafo primero): El Presidente y los Vicepresidentes serán elegidos simultáneamente y por una mayoría de votos que exceda el cuarenta por ciento del número total de los sufragios válidamente emitidos”.

El art. 199 del Código Electoral establece lo que sigue: “Inmediatamente después de constatado el total de votos válidos asignados a cada partido, TSE hará la adjudicación de plazas, en su caso, y la respectiva declaratoria de elección.»

Queda claro que los votos no válidos no favorecen a nadie más que los que consideraron que esa era la mejor manera de expresar su decisión política que, es obviamente, una manifestación de oposición a lo establecido.

Abstenerse no es dar la razón al  neoliberalismo, es en este momento histórico, la mejor forma de canalizar la oposición a la versión del modelo capitalismo salvaje que nos fue impuesto por la mentira oficial, el fraude electoral y el entreguismo de diputados, jueces y magistrados.

4.- Abstenerse a la participación electoral, aún en procesos manejados y signados, por los intereses de la burguesía, no es un principio de los comunistas, ni aquí ni en ninguna parte ni en ninguna época. Si existiera una opción realmente popular, unitaria y consecuentemente progresista seguramente la hubiéramos apoyado. Ninguna de las opciones presentes representa una opción realmente popular, capaz al menos de movilizar, organizar y unificar al pueblo para las luchas futuras. Nos parece que esto es evidente. Esta es la aplicación de la dialéctica al examen de la realidad de este momento histórico y en este país.

5.- Tampoco es cierto que llamar a la abstención en este proceso electoral haga obligaría la lucha armada o el golpe de Estado. Lo permanente es el cambio tanto en la naturaleza como en la sociedad. Por tanto en un caso como en el otro es obligatorio seguir la evolución de los acontecimientos, no atarse a un momento como si fuera una realidad absoluta eterna.

Es posible que, con la misma nitidez de ahora, estemos combatiendo en un futuro proceso electoral. Ojalá así sea. Si llega la hora daremos el esfuerzo revolucionario de los vanguardistas para lograr la unidad de todas fuerzas progresistas, independientes del dominio de la oligarquía y el imperialismo.

Es la hora de la organización y la unidad popular. Solo así podremos enfrentar el futuro unidos. Es necesario desenmascarar a los falsarios, quitarles las caretas, pero sobre no creer y no difundir sus mentiras.

 

Humberto Vargas Carbonell

Secretario General PVP

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