7 de noviembre, 1917/2017: Se cumplen cien años de la Gran Revolución Socialista y Proletaria de Rusia

Es una  gran celebración para la clase obrera y para los campesinos pobres de todo el mundo. Hace cien años por primera vez nació una sociedad en que los obreros fueron los constructores de un mundo nuevo, forjado con enormes esfuerzos y mayores sacrificios, las relaciones socialistas pudieron mostrar que eran portadoras de  igualdad y de  justicia para todos. Desapareció la explotación de unos hombres por otros y la igualdad cimentó la unidad de todo el pueblo para enfrentar la gigantesca tarea de dejar atrás la autocracia zarista y todas las formas de opresión contra obreros y los campesinos.

Apenas se iniciaba la construcción del socialismo cuando se inició una guerra civil que rápidamente obligó a la movilización de todo el pueblo, a la derecha alzada en armas se sumaron los ejércitos de 14 Estados burgueses, incluyendo el de los Estados Unidos. Los obreros y campesinos convertidos en soldados derrotaron a la derecha. Entre los campesinos en lucha nacieron algunos militares que se distinguieron en la II Guerra Mundial como mariscales del Ejército Rojo.

Bajo la dirección del Partido Bolchevique, orientado y dirigido por Lenin se inició la construcción del socialismo en país bloqueado y sometido a terribles conspiraciones del imperialismo internacional. No hubo un minuto de paz.

En 1924 murió Lenin, cuando apenas tenía 54 años. Fue una pérdida irreparable. Lenin fue además del principal dirigente de la revolución, uno de los fundadores, al lado de Marx y de Engels de la más portentosa elaboración teórica sobre las relaciones sociales y de las bases filosóficas del conocimiento de la naturaleza: el materialismo histórico y el materialismo dialéctico. Por eso la teoría general elaborada por estos genios es conocida como MARXISMO-LENINISMO, es una concepción revolucionaria y por eso la dirección fundamental de la acción y la lucha de los partidos  comunistas  en el mundo entero.

Era necesario construir una industria moderna de la que Rusia carecía y establecer las relaciones socialistas en el campo.

La burguesía y lo terratenientes mantuvieron una lucha intensa y permanente contra el Poder Proletario. Fue una intensa brutal lucha clases. Fue necesario hacer frente a una verdad que se ha repetido en todos los procesos progresistas o socialistas: en las condiciones del  Poder socialista o progresista se intensifica la lucha de clases.

El 22 de diciembre de 1922 se constituyó la Unión de Repúblicas Soviética.

La clase obrera rusa unida a todos los  soviéticos logró, en un plazo relativamente corto, la creación de una industria moderna.

La industrialización se convirtió en una necesidad de subsistencia. Sin la industria moderna no hubiera sido posible derrotar a las hordas nazis.

Los nazis—con la complicidad del imperialismo yanqui y del británico—planeo una guerra relámpago y no fue tal, fueron derrotado en todos los frentes.

Los heroicos pueblos de la Unión Soviética pagaron un precio terrible—27 millones de vidas—pero salvaron a la humanidad de la peste nazi.

Traidores y anticomunistas lograron escalar elevadas posiciones en el Estado Soviético y las utilizaron para sus fines anticomunistas.

Desapareció la Unión Soviética y se restableció el capitalismo en Rusia.

Ha sido un capítulo duro y hasta trágico en la historia humana.

La historia está viva y los pueblos luchan y lucharán más en el futuro. En la inmensidad de las tierras rusa vive un pueblo noble, valiente y luchador. Más temprano que tarde ondeará de nuevo la bandera roja con la hoz y el martillo.

Hasta los neoburgueses rusos están aprendiendo a conocer al imperialismo, se disipan sus vanas esperanzas. La clase obrera también sigue su propio camino. ¿Quién defenderá a Rusia de los ataques imperialistas? ¿Quiénes detendrán los afanes imperiales  de apoderarse de las riquezas naturales y de la ciencia rusas?

Una vez más la clase obrera y los campesinos estarán al frente de todos los patriotas.

II

Una pequeña nota personal

Aprendí a amar y a respetar al pueblo ruso y mi amor y mi respeto se mantienen como siempre.

Durante tres años, ya adulto, después de haber estudiado aquí en Universidad de Costa Rica, hice un posgrado en la escuela de la  Academia de Ciencias Sociales de la URSS. Aprendí en el estudio y tanto más con el conocimiento de la vida cotidiana del pueblo y de muchos buenos compañeros y amigos. Fue una fructífera experiencia que creó vínculos indestructibles.

De los maestros guardo sus nombres, sus rostros y sus enseñanzas. A Marozov, el maestro de filosofía no lo puedo olvidar, cada vez que abro alguno de los tomos del Capital, siento en mis espaldas el rigor con que cobraba los detalles. No admitía frases habilidosas para enmascarar la superficialidad.

Amo la literatura, la música clásica, la popular y también la literatura; todavía me emocionan los paisajes rusos, los trigales y el maravilloso campo ruso. No olvidaré los bailes en los koljoses, en las tardes después de la cosecha. Campesinos rudos, con manos fortalecidas por el trabajo y corazones debilitados  por la generosidad.

Pasaran los años, seguramente muy pocos porque estoy muy viejo, pero siempre estaré pendiente del destino de los trabajadores rusos. Es un pueblo de héroes, que por modestos y silenciosos, son más grandes.

 

Por: Humberto Vargas Carbonell

7 noviembre 2017

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