Otro trabajador de plantaciones de piña muere por un rayo, ¿y qué pasa ahora?

Por: Martín Rodríguez E

¿Cuáles son las condiciones laborales que está obligado un trabajador de plantaciones de piña a cumplir sin que sea despedido?, ¿Hay inspección, real, verdadera, del Ministerio de Trabajo en las plantaciones?, ¿Tienen póliza de vida por percances como rayos, por contaminación por químicos mortales, cortaduras de cuchillos o mordeduras de serpientes?, ¿Qué recibe la familia del trabajador fallecido, sólo el salario de hambre del día?

Son muchas las interrogantes alrededor de uno de los trabajos más mal pagados y de los trabajos más duros que se puedan tener. Una vez sí y otras también, se vienen a la mente esas pésimas condiciones laborales cuando ocurre una desgracia como la del pasado fin de semana en una plantación en Puerto Viejo de Sarapiquí.

Entre los nefastos efectos de la expansión piñera en Costa Rica, no solo con la inmensa deforestación de bosques y la contaminación por químicos mortales en personas, agua, alimentos y tierras, si no con la explotación laboral de trabajadores, que incluso son traídos como trata de personas escondidos en furgones.

De muchas formas y en muchos momentos organizaciones sindicales como la Unión Nacional de Trabajadores y Trabajadoras, UNT, y el Sitepp, han denunciado hasta la saciedad las inhumanas condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras en plantaciones de piña, banano y otras.

Estas denuncias han encontrado oídos sordos en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, MTSS, que hasta se da «el lujo» de cerrar oficinas de inspección de trabajo, en zonas como estas, donde se encuentran las plantaciones.

Pero no llega hasta ahí la inoperancia y hasta «complicidad» política de los entes institucionales del Estado que se supone debe velar por los intereses del eslabón más débil de la cadena de producción (en el sistema que vivimos), el trabajador y la trabajadora. Esa inoperancia y «complicidad» política se deja ver cuando los trabajadores y las trabajadoras tratan de organizarse en sindicatos y son despedidos de inmediato, la ausencia e incapacidad de una institución como el MTSS se deja ver en toda su magnitud en estos casos.

Pero volvamos al tema del trabajador muerto por un rayo, ¿bajo el inclemente sol, tormenta, tempestad, huracán?, no importa el clima al trabajador de las plantaciones se les obliga a exponer su vida por un salario de miseria.

El trabajador falleció tras recibir una descarga eléctrica producto de la caída de un rayo, en la zona donde trabajaba. Cuando la unidad de emergencias médicas de la Cruz Roja llegó había un muerto y un herido por las mismas causas.

«Al herido lo trasladaron a un centro médico mientras los oficiales de la Fuerza Pública custodiaban la escena, a la espera de agentes del Organismo de Investigación Judicial, que realizarían el levantamiento del cuerpo e iniciarían la pesquisa del caso.», dice un medio de comunicación, y uno se pregunta, ¿Y el MTSS?, el OIJ dará fe de los sucedido, un rayo lo mató, pero nos quedamos con la incertidumbre de las medidas contra una empresa que no protege a los trabajadores y trabajadoras contra estos peligros.

Esa es tarea precisamente de las luchas de los sindicatos, pero como vimos, a las empresas no les importa las condiciones laborales, los salarios de hambre o los derechos humanos de las personas trabajadoras, sólo sus ganancias.

¿Y el MTSS?, perdón, ¿qué es eso?

No hay duda de que el sindicalismo en el sector privado debe fortalecerse, y aquí muchas instituciones públicas tienen la obligación constitucional de fomentarlo y defenderlo, pero también los sindicatos del sector público deben respaldar, más allá de las palabras, a este importante sector laboral. Debe haber una unidad de lucha y acción de ambos sectores.

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