El pueblo venezolano decidió vivir en paz y en paz resolver sus problemas

declaracionfinal2017

FUERA EL IMPERIALISMO Y EL FASCISMO

A nosotros, en representación de los pueblos organizados y  de los sectores humanistas y progresistas de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, nos ha reunido en San José, Costa Rica, el deber latinoamericanista de acompañar solidariamente al pueblo venezolano que enfrenta una brutal agresión del imperialismo yanqui y de una burguesía apátrida, fascista y criminal.

Estamos al lado del pueblo venezolano porque la  Revolución Bolivariana es heredera legítima de las ideas del Libertador y de la tradición forjada por los combatientes y los mártires de la lucha por libertad y la independencia. Así nació una concepción latinoamericanista y antiimperialista sistematizada por el  Presidente Hugo Chavez Frías. Es una estrategia popular, con justa razón llamada “Chavismo”. En la esencia del chavismo siempre a estado presente la figura egregia de Fidel Castro y la experiencia heroica de la Revolución Cubana.

Esta concepción hizo posible la derrota del ALCA y esa victoria fortaleció el ideal latinoamericanista y de ese ideal nacieron organizaciones realmente representativas de las nuevas ideas, como el ALBA, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), Petrocaribe y otras instancias de colaboración mutua  de los Estados de la región.

La CELAC declaró a América Latina región de paz, lo cual irritó a los imperialistas puesto que  tienen siete bases militares en Colombia,  asimismo  al  Presidente Santos, quien pretende convertir a su país en una sucursal de la OTAN.

El imperialismo yanqui que no ha renunciado nunca a sus propósitos monroístas, se lanzó a una batalla política y agresiva contra las ideas latinoamericanistas y, de manera especial, contra su bastión principal, la Revolución Bolivariana. El imperio no acepta ninguna política progresista o socialista. Su respuesta a la justicia social y a la autodeterminación de los pueblos ha sido siempre bestial. El chavismo es humanismo, socialismo y antiimperialismo; es paz y progreso para su pueblo y fuente de inspiración para todos. Este es el mensaje humanista que ha concitado el odio del emperador de la Casa Blanca.

Los imperialistas crearon, inspiraron, organizaron y financiaron a una burguesía apátrida, parasitaria y fascista. Su extraordinaria vocación y la práctica sistemática  de la acción para alcanzar la paz, hizo que el Gobierno de Nicolás Maduro, la Asamblea Nacional Constituyente y todo el pueblo bolivariano propinaran un histórico  golpe a los fascistas al servicio de los yanquis. Se demostró en Venezuela que es posible que la paz, la profundización y profundización de los derechos económicos, sociales y cuelturales, la justicia social son capaces de cortar los hilos de una quinta columna al servicio de los imperialistas.

En todos los golpes de Estado, en la imposición de gobiernos represivos y fascistas estuvo siempre presente la intervención directa del imperialismo. Es una historia larga, desde la intervención filibustera en Centro América, hasta las maniobras golpistas de los últimos años. Los países latinoamericanos han sido considerados por los saqueadores, criminales y fascinerosos norteños su  patio trasero y de ese patio trasero pretenden apoderarse de sus riquezas naturales, del sudor de los trabajadores y fortalecer sus posiciones geopolíticas. El pueblo chavista, los gobiernos progresistas y socialistas así como  la solidaridad internacional, son hoy la principal línea de contención de los ataques imperiales. La agresión y el bloqueo a Cuba es el caso más brutal de esta historia de lucha de los pueblos por su auténtica independencia. Ahora se proponen  aplicar la misma fórmula a la Revolución Bolivariana. Ante esa política agresiva recordamos y hacemos nuestra la vieja y heroica consigna: NO PASARAN

Todos los golpes de Estado, tienen el mismo sentido político y los mismos intereses imperiales. Siempre contaron con burguesías traidoras y por esa vía, con la complicidad activa de la OEA.

La OEA es una anomalía histórica, cuya existencia depende de la participación, igualmente anómala, de los imperialistas yanquis.  Es la herencia del viejo panamericanismo y el instrumento de la intromisión de los intereses yanquis en la vida de nuestros pueblos. Con justa razón Fidel Castro  llamó a la OEA  “Ministerio de Colonias” de los yanquis. Muchas cosas han cambiado pero la naturaleza política de esta organización sigue siendo la misma.

El proyecto yanqui de recolonización de nuestras  patrias está en marcha. Golpes de Estado, financiamiento espurio de campañas electorales y  agresiones abiertas en las que se mezclan todos los recursos imperiales. En Venezuela se han concentrado todos esos recursos con una intensidad y un descaro sin precedentes. Pero no han logrado vencer y no vencerán.

La burguesía traidora ha contado con ingentes recursos económicos e ideológicos para su conspiración traidora, pero han sido  derrotados por el pueblo. Cuando la Comisión de la Verdad, la Justicia y la Reparación hagan conocer  sus resultados, se derrumbarán montañas de  imágenes falsas y de afirmaciones mentirosas.

El pueblo venezolano ha tenido que soportar una guerra económica ejercida por una burguesía traidora,  que   ha contado con la complicidad del imperio y del gobierno colombiano, principalmente. La guerra económica está dirigida contra el pueblo, pero se usa como medio para ganar apoyo en los sectores políticamente  más atrasados. Además el imperio conspira desde los grandes centros financieros del mundo. Es un recurso más para el intento de aislar a Venezuela. El que resiste vence y el pueblo que ha resistido también vencerá.

Ante los fracasos en la OEA donde no han podido alcanzar los votos necesarios para atacar a Venezuela, después de los fracasos de la figura más visible de la traición, Luis Almagro, se han reunido 12 Gobiernos serviles, al vergonzoso servicio de los yanquis. Se trata de Gobiernos corruptos y carentes de dignidad. El imperio escogió como jefes de esta maniobra a Enrique Peña Nieto, Juan Manuel Santos, Mauricio Macri y Juan Carlos Varela, buenos ejemplos de entreguismo y corrupción.  Su traición ha sido  acicate para reforzar la lucha por la unidad de los latinoamericanos; Venezuela queda intacta en su esencia revolucionaria y quedaron al desnudo las vilezas de  los mercenarios.

Ante una situación compleja creada por el imperio y sus sirvientes, el Presidente Maduro adoptó  la medida más justa y más idónea para la solución de los problemas: convocó a una Asamblea Nacional Constituyente, que siendo la más genuina expresión de la voluntad popular, sea la que adopte las decisiones necesarias para el desarrollo pacífico, avanzado y democrático. Esta Asamblea Constituyente fue elegida por votación directa y secreta por más de ocho millones de venezolanos. Es un ejemplo de auténtica democracia.  Saludamos y le deseamos éxitos a la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela.

Trump  y  toda la derecha mundial, se han concentrado con el propósito de desprestigiar la sabia proposición del Presidente Nicolás Maduro. La derecha traidora, en obediencia de las órdenes de sus jefes extranjeros, se negó a participar en la elección de la constituyente.  Una vez más la historia les ha jugado una mala pasada: la obediencia irracional conduce siempre al fracaso.

Las mal llamadas sanciones imperiales contra el Presidente Maduro y otros dirigentes revolucionarios de Venezuela, son esencialmente ridículas e insustanciales. Cualquier sanción imperial, sea económica o bloqueo comercial, se estrellará siempre contra el acerado temple de la dirección bolivariana y contra la férrea voluntad del pueblo venezolano.

La amenaza de intervención militar contra Venezuela, anunciada por Trump, ha sido repudiada por todos los gobiernos latinoamericanos, incluyendo aquellos que mantienen una campaña injustificable contra el gobierno bolivariano.

La máxima sanción la sufrió el heroico pueblo cubano y gracias a la correcta conducción de sus dirigentes  la Revolución Cubana se mantiene victoriosa.

Subrayamos los peligros que implica  que el gobierno de Estados Unidos se haya arrogado la facultad de actuar como juez de jurisdicción universal. Esa nefasta  práctica más temprano que tarde se les volcará. Se estrellarán contra  la repulsa y la indignación de los pueblos.

El imperio y sus adláteres fracasaron en el propósito de impedir la elección de los constituyentes. Más de ocho millones de venezolanos participaron en el proceso y por esa vía entregaron su representación política a quinientos cuarenta y siete miembros de la Asamblea Nacional Constituyente. Triunfó la paz y la esperanza, se abrieron nuevos cauces a la democracia verdadera, y a la capacidad para resolver los problemas creados por el imperialismo y sus sirvientes. La lucha sigue y en esa lucha ofrecemos nuestro esfuerzo y nuestra conciencia solidaria.

Los gobiernos progresistas de América Latina están bajo el ataque para revertir los logros alcanzados, Venezuela es su principal objetivo, pero también están bajo ataque Ecuador, Bolivia,  Nicaragua, El Salvador, Cuba y otros países del Caricom, nuestra solidaridad para con todos estos pueblos.

El imperialismo no renunciará a su aspiración de volver a ser dueño de los inmensos recursos naturales de Venezuela ni los burgueses a la rapiña del sudor de los trabajadores ni a la corrupción. Tampoco el pueblo bolivariano renunciará a vivir en paz y en ser dueño de su propio destino. Tampoco nosotros renunciaremos a nuestro propósito de ser libres y de formar  parte de una comunidad de pueblos hermanos, con la mirada puesta en el horizonte revolucionario.

Celebramos la victoria del pueblo venezolano, mediante la Asamblea Nacional Constituyente en su lucha por la paz, así como el triunfo latinoamericano en  contra la intervención militar.

Llamamos a todos los pueblos del mundo, a los partidos políticos progresistas y revolucionarios, a los gobiernos de raigambre popular, a las organizaciones populares diversas, a forjar un frente universal de solidaridad con el pueblo venezolano, con su Gobierno y con su Asamblea Nacional Constituyente.

Deseamos a todo el pueblo venezolano una vida pacífica y próspera.

VIVAN SIEMPRE LA PAZ Y LA LIBERTAD.

GLORIA ETERNA AL COMANDANTE HUGO CHAVEZ.

UN ABRAZO FRATERNO AL PUEBLO BOLIVARIANO.

Firmamos en San José, en la Asamblea Legislativa de Costa Rica, a los 25 días del mes de agosto de 2017

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